LA REVOLUCIÓN DEL MEDIO RURAL EMPIEZA EN TU NEVERA

- ¡Qué pena! Todos los pueblos se están quedando sin gente

- Si. Tienes razón. ¿Y qué crees que se puede hacer para evitar eso?

- Pues no lo sé. Esto es una labor de nuestros políticos, pero como no se pongan las pilas,…mal irán nuestras zonas rurales.

- Pero algo podremos hacer, ¿no? ¿Dónde haces tú la compra, por ejemplo?

- Pues normalmente compro en el Alituerka, o en Cincafour, pero a veces también en Mercamuyer.

- Si, tienes razón. No podemos hacer nada por el medio rural que nos rodea.

“Lo más revolucionario que hay es tener un huerto”. Esta afirmación que personas como Vandana Shiva o Gustavo Duch llevan años reivindicando, refleja muy bien la situación actual en la que nos encontramos. Estamos ante un escenario en el que la población acude, con una frecuencia cada vez mayor, a grandes superficies para realizar su compra diaria. Este tipo de empresas tan siquiera comercializan producto local o de temporada, y especulan con el precio de los alimentos, dejando a los productores, en numerosas ocasiones, arruinados o malviviendo. Yo iría más lejos con esta reflexión: “lo más revolucionario que hay es consumir productos locales”.

Este post se iniciaba con una “hipotética conversación”, pero cada día más real y habitual. Siempre leemos en prensa, reportajes, documentales o en nuestras redes sociales, noticias sobre la agonía del medio rural español. Nuestrxs políticxs siempre lanzan medidas para tratar de revitalizar el sistema campesino, aunque siempre por medio de subvenciones y otro tipo de actuaciones que siguen esa misma folosofía, y para las que tan siquiera han contado o se han reunido con la población afectada. A mí me gustaría realizar una labor de investigación en la nevera de un representante político, sobre todo los que trabajan en medio ambiente y/o desarrollo rural. Deberían ser las primeras personas en dar ejemplo, en ayudar a que los pequeños empresarios agroalimentarios puedan vivir y trabajar en su territorio, pero sobre todo de su profesión, porque nuestros ganaderos, agricultores, apicultores, queseros,…etc., son los auténticos conservadores del paisaje. La nevera o la despensa es el arma que tenemos a nuestro alcance todas las personas para hacer la revolución. La nevera es la herramienta que podemos utilizar para que pueda prosperar el medio rural.

La nevera o la despensa es el arma que tenemos a nuestro alcance todas las personas para hacer la revolución. La nevera es la herramienta que podemos utilizar para que pueda prosperar el medio rural.

¿Alguna vez te has parado a mirar el origen de los alimentos? Últimamente está muy de moda analizar si los productos que estamos consumiendo contienen aceite de palma u otros ingredientes “nocivos” para nuestra salud. Esta técnica está muy bien, ya que es importante que comencemos a concienciarnos sobre alimentos perniciosos para nuestra salud y el medioambiente, pero hay otras variables que son igual de graves. Por ejemplo, compramos pescado, carne o frutas que vienen de América o Asia, y que llegan a nuestro supermercado a través de varios intermediarios, y que han sido comprados a los productores a precios irrisorios. No tenemos ningún tipo de garantía de calidad, ni seguridad alimentaria sobre esos productos. No tenemos ningún conocimiento sobre cómo ha sido su proceso de producción, o los agrotóxicos que se han utilizado a lo largo de su ciclo de producción, o para su conservación. En el mejor de los casos, suponiendo que ese producto tiene un sello o un certificado ecológico, ¿nos hemos parado a pensar la huella de carbono que ha generado ese producto hasta llegar a nuestro hogar? Es como si esos pequeños detalles fueran nimiedades que no nos afectan directamente, y preferimos no pensar en ello y obviarlo.

Si, amigxs, comprar productos directamente al productor, o en tiendas de cercanía, de confianza, y que apuesten por el comercio local es un acto revolucionario. No necesariamente es pagar más por un producto, ni tampoco es evitar intermediarios para ahorrar dinero, sino es apostar y confiar en que el productor obtenga su precio justo, y que esa persona consiga una dignidad laboral. Es luchar por fijar población en el medio rural y fomentar la producción de variedades locales y razas autóctonas que se encuentran en peligro de extinción, y que, a su vez, estas actividades agroganaderas, beneficien a los ecosistemas, a los paisajes, a la biodiversidad y a las personas que mantienen y conservan nuestras aldeas.  Desde un punto de vista egoísta del ser humano, significa poder disfrutar de territorios vivos y cuidados en nuestro tiempo libre. Lo más importante, se trata de saber lo que compramos y lo que comemos, de obtener una seguridad alimentaria que nos certifique que no nos estamos envenenando a nosotros mismos, ni que estamos perjudicando el planeta en el que vivimos, y que dejaremos a nuestras futuras generaciones. Este es uno de los actos de amor incondicional más noble, y de respeto a nuestro entorno más cercano. Estamos impulsando una cadena de buena voluntad que comienza en nuestras casas, donde nuestras neveras y despensas nos recuerdan que gracias a nuestras pequeñas acciones podemos llegar a hacer grandes cosas.

Estamos impulsando una cadena de buena voluntad que comienza en nuestras casas, donde nuestras neveras y despensas nos recuerdan que gracias a nuestras pequeñas acciones podemos llegar a hacer grandes cosas.

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