CONSUMO RESPETO

 

Ya ha pasado más de un mes desde el 8 de marzo de 2018, un día en el que millones de mujeres y hombres de todas las edades, nacionalidades, etnias y clases sociales salieron a las calles de todo el mundo para pedir, no solo el fin de todas las discriminaciones que sufrimos las mujeres a diario, sino un cambio hacia una sociedad más justa e igualitaria. Y es que las mujeres hemos emprendido un camino en el que ya no hay marcha atrás, un recorrido hacia un mundo que se base en el reconocimiento y respeto de todos los seres que habitamos este planeta. Porque sin duda, el futuro será ecofeminista o no lo será.

 

La huelga de consumo fue uno de los pilares fundamentales de esta histórica movilización, que no solo pretendía evitar el consumo durante ese día, sino que aspiraba a generar una conciencia social para promover un cambio en nuestra manera de consumir como sociedad. Ya no hablamos de la violencia que sufrimos las mujeres en el consumo por el mero hecho de ser mujeres, puesto que llegamos a pagar casi un 30% más por el mismo producto que un hombre, sino que también queremos obtener una respuesta urgente a la terrible crisis ambiental que sufrimos, así como acceder a alimentos sostenibles, producidos por personas que valoran el territorio, el medio ambiente y reviven nuestras zonas rurales en unas condiciones laborales dignas.

Queremos obtener una respuesta urgente a la terrible crisis ambiental que sufrimos, así como acceder a alimentos sostenibles, producidos por personas que valoran el territorio, el medio ambiente y reviven nuestras zonas rurales en unas condiciones laborales dignas.

 

Debemos comenzar a examinar con lupa el uso que hacemos de nuestros carritos de la compra, ya que son nuestra herramienta para lograr la transformación de nuestro entorno cercano, y del mundo en general. Quizás no somos conscientes de las consecuencias que ocasiona nuestra manera de consumir. Con pequeñas acciones como comprar productos de cercanía, no solo estamos contribuyendo a generar riqueza y empleo en el medio rural, sino que también promovemos la reducción de la huella de carbono que se genera en esos largos transportes de productos desde países muy lejanos. Por otro lado, con este consumo de proximidad obtenemos una seguridad alimentaria que nos proporciona el conocimiento de la procedencia de estos productos, y valorizamos el trabajo de las personas que apuestan por cuidar nuestros ecosistemas, y vivir y revitalizar el medio rural.

Con pequeñas acciones como comprar productos de cercanía, no solo estamos contribuyendo a generar riqueza y empleo en el medio rural, sino que también promovemos la reducción de la huella de carbono que se genera en esos largos transportes de productos desde países muy lejanos.

 

El sistema capitalista ha atentado contra la mujer y los territorios, sobre todo los más vulnerables que sufren situaciones de extrema pobreza, y se aprovecha esta situación para agredir a sus poblaciones y ecosistemas a costa de abastecer los mercados de los países más ricos. Tenemos que empezar a asumir nuestra responsabilidad sobre los problemas ambientales y sociales, puesto que es un problema que nos afecta a todas las personas. ¿No es la escasez de agua, por ejemplo, algo que nos afecta a todas las personas del mundo? Todo esto comienza por un giro en nuestros hábitos de consumo, comprar aquellos productos que necesitamos, y que, además, valoran la justicia social, la ética, la solidaridad, la igualdad y la protección del medio ambiente. Aún estamos a tiempo de modificar la situación. Las personas, como consumidoras, tenemos en nuestras manos la posibilidad de lograr un cambio global, solo hace falta compromiso. ¡Pongámonos en marcha!

El sistema capitalista ha atentado contra la mujer y los territorios, sobre todo los más vulnerables que sufren situaciones de extrema pobreza, y se aprovecha esta situación para agredir a sus poblaciones y ecosistemas a costa de abastecer los mercados de los países más ricos.

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EDUCACIÓN AMBIENTAL: ¡TAMIÉN EN INVIERNO!

El pasado 26 de enero se celebró el Día Mundial de la Educación Ambiental, y coincidiendo con esta fecha más de 70 organizaciones entregaron un informe en el Congreso de los Diputados sobre los beneficios de incluir la educación ambiental en el Pacto por la Educación. La Educación Ambiental no solo tiene enormes beneficios para la salud, ya que su práctica se produce en entornos naturales al aire libre, lo que favorece el bienestar de nuestros niños y niñas, pero también de las personas adultas. Además, fomenta la capacidad de observación, capacidad auditiva, creatividad y la capacidad de análisis, entre otras, por no hablar del trabajo en equipo que se desarrolla con otras personas.

DSC_0009Las actividades de Educación Ambiental suelen tener su público principal durante la primavera. Esto es debido a que los colegios e institutos aprovechan el fin de curso para realizar este tipo de actividades con el fin de asegurar el tiempo, o bien por hacer una despedida grupal del curso escolar. Es una época propicia para este tipo de actividades porque se garantiza la climatología, y aún no aprieta el calor agobiante del verano. Desde Lláscara queremos romper esto y reivindicar que la Educación Ambiental es, y debe ser, para todo el año.

La Educación Ambiental no solo tiene enormes beneficios para la salud, ya que su práctica se produce en entornos naturales al aire libre, lo que favorece el bienestar de nuestros niños y niñas, pero también de las personas adultas. Además, fomenta la capacidad de observación, capacidad auditiva, creatividad y la capacidad de análisis, entre otras, por no hablar del trabajo en equipo que se desarrolla con otras personas.

Cada período del año tiene una importancia especial para dar a conocer nuestro entorno, y por ello, el invierno no iba a ser menos. Si bien durante el invierno las bajas temperaturas no nos ponen fácil las actividades al aire libre, un buen abrigo nos hará disfrutar de unos paisajes absolutamente asombrosos. La presencia de nieve en las montañas confiere una magia especial a estos territorios. Además, ¿por qué no convertir lo que puede ser un “problema” en un beneficio? La nieve nos permite observar mejor antiguos restos glaciares, analizar las formas del relieve y, lo más importante, recargar nuestros acuíferos, ríos y embalses. Además, ¿a qué no sabes cómo y porqué se forma la nieve? Pues estas son algunas buenas propuestas para comenzar.

El invierno es también un buen momento para disfrutar de nuestros bosques. Por un lado, podemos conocer y observar mucho mejor los árboles de hoja perenne (si, esos a los que nunca se les cae la hoja), ya que es una buena manera de aprender a distinguirlos cuando estamos comenzando en la práctica de la observación de la flora. Asimismo, también podemos aprender a identificar las especies de árboles de hoja caduca por sus troncos, cuando aún no han comenzado a crecer sus hojas, y ya tenemos algo de experiencia en ello. Un buen consejo para fijar todos estos conocimientos es llevar con nosotros un pequeño cuaderno de campo donde anotar todas las observamos que hagamos durante nuestras salidas.

Un buen consejo para fijar todos los conocimientos que aprendemos en la naturaleza es llevar con nosotros un pequeño cuaderno de campo donde anotar todas las observamos que hagamos durante nuestras salidas.

El invierno es también una oportunidad para la observación de fauna. Es cierto que hay especies que están más aletargadas durante este período, pero otras están más activas en este momento. Por ejemplo, aprovechando la ausencia de hojas en los árboles, es fácil apreciar algunas especies de pajarillos que están más activos buscando alimento. Pero al mismo tiempo, el invierno es un momento único para la observación de especies de aves invernantes que aprovechan nuestros humedales para descansar y buscar alimento. Aprovechando la ausencia de hojas es más sencillo contemplar algunas especies de mamíferos en nuestras montañas y ver sus rastros y huellas.

El invierno es un momento único para la observación de especies de aves invernantes que aprovechan nuestros humedales para descansar y buscar alimento.

El recurso rural es también algo esencial en Educación Ambiental. Es muy importante dar a conocer cómo se producen y de donde vienen nuestros alimentos, pero también averiguar quién está detrás de ello. La ganadería, la agricultura o la apicultura, entre otras actividades, tienen diferentes tareas a realizar en función de la época del año en la que nos encontremos. El invierno es quizás la época de menor trabajo en el campo, pero hay otras actividades importantes que hay que realizar para mantener las explotaciones agroganaderas. Observar los corderos recién nacidos corriendo por los campos es algo fantástico que todas las personas deberían experimentar.

Desde aquí, queremos reiterar nuestro compromiso con la Educación Ambiental y con los profesionales y compañeros que desarrollan este trabajo, no solo porque también forma parte de nuestro trabajo y nuestra vida, sino porque es la herramienta fundamental de concienciación ambiental y social. La Educación Ambiental es un pilar fundamental para contribuir a construir el cambio y lograr el tan ansiado desarrollo sostenible. Gracias a ella podremos luchar contra la pérdida de biodiversidad, el cambio climático o la deforestación, entre otros problemas ambientales. La Educación Ambiental es una herramienta fundamental para cambiar el mundo.

La Educación Ambiental es un pilar fundamental para contribuir a construir el cambio y lograr el tan ansiado desarrollo sostenible.

 

FEMINISMO RURAL

El 2017 ha sido el gran año de la mujer gracias a toda la colectividad de mujeres que hemos salido a la calle para reivindicar y luchar contra las grandes desigualdades que sufrimos día tras día, y a un sistema que pretende confinar nuestros derechos. Hemos gritado en hermandad que no tenemos miedo al abuso, que queremos que se acabe la discriminación y que aspiramos a destruir esta sociedad heteropatriarcal que nos quiere en silencio.

Sin lugar a dudas, cada día observamos como más mujeres se suman al activismo diario del movimiento feminista. Pero bien es cierto que este movimiento tiene una mayor presencia en el ámbito urbano que en el medio rural. En España, casi un 80% de la población reside en ciudades, por lo que se percibe que la voz de las mujeres rurales no está teniendo la misma presencia en los discursos de las reivindicaciones feministas. Las necesidades y demandas de las mujeres que habitan en grandes urbes no son las mismas que las que residen en entornos rurales.

Las necesidades y demandas de las mujeres que habitan en grandes urbes no son las mismas que las que residen en entornos rurales.

En el medio rural las mujeres han estado sometidas a los roles de género patriarcales de una manera mucho más notoria que en las ciudades, y la palabra feminismo se mira aún con reserva. Obviamente, es necesaria una fuerte pedagogía en estos territorios, para tratar de construir el que podría llamarse “Feminismo rural”, que logre que la lucha sea de verdad un movimiento global de transformación social, en el que todas las voces estén representadas, y se visibilice la palabra de todas las mujeres y las realidades que ellas viven.

En las zonas rurales las mujeres han sido las grandes transmisoras del conocimiento. Dominan el estudio de las plantas, los árboles y el aprovechamiento que de ellos pueden obtener para su sostén. Tradicionalmente, ellas han dedicado su trabajo, además de a las labores de cuidado del núcleo familiar, a la agricultura, ganadería e incluso al mantenimiento del monte. Esto implica que han defendido fuertemente su tierra de la explotación abusiva que pretendía arrebatar su medio de subsistencia, porque como plantea el ecofeminismo, “el sistema capitalista ha atentado contra la mujer y los territorios”.

En el año 2015, los líderes mundiales adquirieron un compromiso para el desarrollo sostenible que se plasmó en 17 objetivos. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible consisten en 169 metas a trabajar en los próximos 15 años. El objetivo número 5 dice así: “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”. Para comenzar estaría muy bien saber qué entiende el sistema por empoderamiento femenino. Muchas mujeres no tienen acceso a un sistema educativo de calidad, atención médica, o, como sucede en muchas zonas rurales, carecen de servicios básicos fundamentales. Romper estas barreras estructurales es esencial para lograr el empoderamiento femenino a nivel global. Pero no podemos ni queremos quedarnos con un empoderamiento de segunda o de tercera. Queremos el poder real, queremos tener presencia y representación propia en los procesos de toma de decisiones, y queremos que la voz de todas las mujeres y niñas se escuche, se tenga en cuenta y se ejecuten nuestras demandas para conseguir una vida libre que no esté subyugada a un régimen que nos tiene presas.

Queremos el poder real, queremos tener presencia y representación propia en los procesos de toma de decisiones, y queremos que la voz de todas las mujeres y niñas se escuche, se tenga en cuenta y se ejecuten nuestras demandas para conseguir una vida libre que no esté subyugada a un régimen que nos tiene presas.

Las mujeres debemos ser las protagonistas de nuestra propia historia, pero siempre entendiendo e incorporando la diversidad de los diferentes territorios y su problemáticas asociadas a la lucha colectiva. La mujer rural ha estado históricamente invisibilizada y nosotras debemos tratar de romper esto. Sus problemas son nuestros problemas, y sus anhelos también son los nuestros. Ellas son las protectoras de los paisajes, las garantes de la conservación de la vida y las encargadas de cuidar la tierra que nos alimenta. Debemos luchar por su derecho a ser escuchadas, y que sus reivindicaciones sean también nuestras. ¡Sororidad amigas, sororidad, para impulsar la transformación del mundo!

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LA REVOLUCIÓN DEL MEDIO RURAL EMPIEZA EN TU NEVERA

- ¡Qué pena! Todos los pueblos se están quedando sin gente

- Si. Tienes razón. ¿Y qué crees que se puede hacer para evitar eso?

- Pues no lo sé. Esto es una labor de nuestros políticos, pero como no se pongan las pilas,…mal irán nuestras zonas rurales.

- Pero algo podremos hacer, ¿no? ¿Dónde haces tú la compra, por ejemplo?

- Pues normalmente compro en el Alituerka, o en Cincafour, pero a veces también en Mercamuyer.

- Si, tienes razón. No podemos hacer nada por el medio rural que nos rodea.

“Lo más revolucionario que hay es tener un huerto”. Esta afirmación que personas como Vandana Shiva o Gustavo Duch llevan años reivindicando, refleja muy bien la situación actual en la que nos encontramos. Estamos ante un escenario en el que la población acude, con una frecuencia cada vez mayor, a grandes superficies para realizar su compra diaria. Este tipo de empresas tan siquiera comercializan producto local o de temporada, y especulan con el precio de los alimentos, dejando a los productores, en numerosas ocasiones, arruinados o malviviendo. Yo iría más lejos con esta reflexión: “lo más revolucionario que hay es consumir productos locales”.

Este post se iniciaba con una “hipotética conversación”, pero cada día más real y habitual. Siempre leemos en prensa, reportajes, documentales o en nuestras redes sociales, noticias sobre la agonía del medio rural español. Nuestrxs políticxs siempre lanzan medidas para tratar de revitalizar el sistema campesino, aunque siempre por medio de subvenciones y otro tipo de actuaciones que siguen esa misma folosofía, y para las que tan siquiera han contado o se han reunido con la población afectada. A mí me gustaría realizar una labor de investigación en la nevera de un representante político, sobre todo los que trabajan en medio ambiente y/o desarrollo rural. Deberían ser las primeras personas en dar ejemplo, en ayudar a que los pequeños empresarios agroalimentarios puedan vivir y trabajar en su territorio, pero sobre todo de su profesión, porque nuestros ganaderos, agricultores, apicultores, queseros,…etc., son los auténticos conservadores del paisaje. La nevera o la despensa es el arma que tenemos a nuestro alcance todas las personas para hacer la revolución. La nevera es la herramienta que podemos utilizar para que pueda prosperar el medio rural.

La nevera o la despensa es el arma que tenemos a nuestro alcance todas las personas para hacer la revolución. La nevera es la herramienta que podemos utilizar para que pueda prosperar el medio rural.

¿Alguna vez te has parado a mirar el origen de los alimentos? Últimamente está muy de moda analizar si los productos que estamos consumiendo contienen aceite de palma u otros ingredientes “nocivos” para nuestra salud. Esta técnica está muy bien, ya que es importante que comencemos a concienciarnos sobre alimentos perniciosos para nuestra salud y el medioambiente, pero hay otras variables que son igual de graves. Por ejemplo, compramos pescado, carne o frutas que vienen de América o Asia, y que llegan a nuestro supermercado a través de varios intermediarios, y que han sido comprados a los productores a precios irrisorios. No tenemos ningún tipo de garantía de calidad, ni seguridad alimentaria sobre esos productos. No tenemos ningún conocimiento sobre cómo ha sido su proceso de producción, o los agrotóxicos que se han utilizado a lo largo de su ciclo de producción, o para su conservación. En el mejor de los casos, suponiendo que ese producto tiene un sello o un certificado ecológico, ¿nos hemos parado a pensar la huella de carbono que ha generado ese producto hasta llegar a nuestro hogar? Es como si esos pequeños detalles fueran nimiedades que no nos afectan directamente, y preferimos no pensar en ello y obviarlo.

Si, amigxs, comprar productos directamente al productor, o en tiendas de cercanía, de confianza, y que apuesten por el comercio local es un acto revolucionario. No necesariamente es pagar más por un producto, ni tampoco es evitar intermediarios para ahorrar dinero, sino es apostar y confiar en que el productor obtenga su precio justo, y que esa persona consiga una dignidad laboral. Es luchar por fijar población en el medio rural y fomentar la producción de variedades locales y razas autóctonas que se encuentran en peligro de extinción, y que, a su vez, estas actividades agroganaderas, beneficien a los ecosistemas, a los paisajes, a la biodiversidad y a las personas que mantienen y conservan nuestras aldeas.  Desde un punto de vista egoísta del ser humano, significa poder disfrutar de territorios vivos y cuidados en nuestro tiempo libre. Lo más importante, se trata de saber lo que compramos y lo que comemos, de obtener una seguridad alimentaria que nos certifique que no nos estamos envenenando a nosotros mismos, ni que estamos perjudicando el planeta en el que vivimos, y que dejaremos a nuestras futuras generaciones. Este es uno de los actos de amor incondicional más noble, y de respeto a nuestro entorno más cercano. Estamos impulsando una cadena de buena voluntad que comienza en nuestras casas, donde nuestras neveras y despensas nos recuerdan que gracias a nuestras pequeñas acciones podemos llegar a hacer grandes cosas.

Estamos impulsando una cadena de buena voluntad que comienza en nuestras casas, donde nuestras neveras y despensas nos recuerdan que gracias a nuestras pequeñas acciones podemos llegar a hacer grandes cosas.

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La Educación Ambiental también es para el verano

El verano es la época del año en la que más visitantes reciben las playas, los espacios naturales protegidos y los entornos rurales. Los viajeros, aprovechando sus descansos y vacaciones, invierten su tiempo libre en descansar y descubrir nuevos territorios. Pero, ¿por qué no aprovechar esta circunstancia para tratar de lanzar mensajes a la población sobre nuestro patrimonio natural y el valor de su conservación?

El primer punto en el que quiero detenerme son las playas y los sistemas dunares. Quizás, porque estos ecosistemas son los que mayor impacto reciben durante la época estival. El medio litoral está compuesto por diversos ecosistemas, muy frágiles y sensibles a alteraciones antrópicas. Las dunas son barreras naturales que sirven de protección natural, pero también son almacenes de arena para que podamos disfrutar de un día de relax en la playa. ¿Saben esto los turistas? ¿Por qué no aprovechar el flujo masivo de visitantes para conocer su importancia? Una actividad lúdica con niños y niñas o un panel interpretativo para conocer la flora invasora, las especies de aves, la biodiversidad en peligro de extinción o el valor de no tirar basuras en un espacio tan sensible sería básico para conocer, valorar, respetar y defender el entorno que se está visitando, y otros similares. Sin duda, estamos perdiendo una gran oportunidad de concienciación ambiental.

TazonesLos Parques Nacionales, Parques Naturales o Reservas de la Biosfera son también espacios que reciben multitud de visitantes diarios en verano. Algunos, incluso, por encima de su capacidad de acogida, lo cual puede dañar el paisaje de una manera irreversible, e incluso causar daño a la población local, en lugar de beneficios. En estos territorios, por un lado, debemos maravillarnos con la espléndida biodiversidad y geodiversidad que salvaguardan, y por otro, también del paisanaje que ha sabido conservar este patrimonio. Las entidades públicas promocionan muy bien estos espacios, pero por qué no también ayudar a conocer las especies de flora y fauna más emblemáticas que albergan, o los materiales de los que está compuesto el espacio protegido. ¿Por qué no promocionar y promover el consumo de productos locales? La educación ambiental debe ir de la mano del desarrollo rural, porque si una zona queda deshabitado estamos perdiendo siglos de historia, de cultura y de conocimiento autóctono del territorio. Estaremos perdiendo a nuestros indígenas.

La revolución empieza por pequeñas cosas, en pequeños lugares, y con “mucha gente pequeña haciendo muchas pequeñas, pero grandes cosas”. El verano es la perfecta oportunidad para que los mensajes de los árboles, las plantas, las rocas, los animales, los indígenas o los paisajes lleguen a los visitantes. La educación ambiental también es para el verano.

Con la premisa que todos los y las educadoras ambientales tenemos de que sólo se puede proteger y conservar aquello que se conoce y se valora, el verano es una excelente oportunidad de cambiar el mundo. Hay aspectos de nuestro entorno en los que que las personas nunca nos habíamos fijado, quizás porque nadie nos lo enseñado o hablado sobre ello. Por ello, esta época se presenta como un excelente momento para la metamorfosis. La revolución empieza por pequeñas cosas, en pequeños lugares, y con “mucha gente pequeña haciendo muchas pequeñas, pero grandes cosas”. El verano es la perfecta oportunidad para que los mensajes de los árboles, las plantas, las rocas, los animales, los indígenas o los paisajes lleguen a los visitantes. La educación ambiental también es para el verano.

Ella

Ella llegó a este mundo cuando los árboles se despertaban de su dulce letargo invernal. Los raitanes y los malvises, animados por los cada vez más intensos rayos del sol, llenaban de júbilo las mañanas con sus alegres cantos de cortejo. La naturaleza inauguraba un nuevo ciclo de vida. El fragor de la metralla, y los gritos de sufrimiento comenzaban a extinguirse, aun así, había días grises en el firmamento, y las algarabías podían escucharse a varios kilómetros de distancia. Lo que se aproximaba no parecía esperanzador, pero la vida no era una elección en aquella época. Era una dura prueba que había que superar cada minuto todos los días.

Sus primeros años de vida fueron totalmente instructivos, en el que los juegos y vivencias infantiles eran más bien anecdóticos. Primero comenzó su formación reglada, para aprender lo básico que necesitaba para la vida, es decir, a leer, escribir y realizar cálculos matemáticos sencillos. La siguiente fase, y la más importante, la formación no reglada, cuya primera lección fue la de mantenerse al margen de todo lo que estaba sucediendo a su alrededor. Ella debía ser “políticamente correcta”. Ella se formó como economista, contable, maestra, enfermera, cocinera, comercial, experta en logística, diseñadora de moda, ganadera, ecóloga, agricultora, gestora de residuos, ingeniera forestal,…, Sin llegar a conseguir ningún título sabía más que cualquier universitario, porque eran lecciones que el laboratorio de la vida y la escuela del tiempo le habían enseñado. Sin lugar a dudas, su formación más exigente y compleja fue la de mujer y madre, porque ese debía ser su fin principal. Años después emprendió su primer trabajo en prácticas. Su jornada comenzaba a las 6 de la mañana, atendiendo las necesidades de sus padres, abuelos, hermanos o sobrinos. Ella debía estar muy atenta a todas las necesidades de cada uno de los miembros de la unidad familiar, pero también del cuidado de la casería. Ella siempre tuvo mucho trabajo, pero nunca pudo acceder a un empleo, porque a lo largo de su vida, hasta que enviudó, no recibió ninguna remuneración por el desarrollo de sus múltiples tareas y obligaciones.

Y entonces llegó él. En aquella época la elección de un marido era un mero trámite, ocasionalmente impuesto por un entorno social atemorizado de que ella “se quedara para vestir santos”, y más cuando eres la última hija casadera de tus 12 hermanos, y recae sobre ti la responsabilidad de velar por el cuidado de tus padres. La vida no parecía que fuera a cambiar a mejor, sino que se iba haciendo cada vez más cuesta arriba. Como a la inmensa mayoría de los hombres del valle, a él toco entregarse a la mina y abandonar la economía campesina tradicional, lo que les podía asegurar unos escasos ingresos diarios, aunque fuera a cambio de arriesgar su vida todos los días. Primero a Clavelina, luego a Les Abeyes, más tarde a Polio, y así cambiando de “chamizu” según le encomendaba el patrón. Ella desconocía si al final del día, cuando los últimos rayos de sol alumbraban la aldea, él volvería a su hogar. Porque en aquel tiempo las entrañas de la tierra ardían, y muchos compañeros nunca regresaban. De hecho, ya había perdido la cuenta de todas las compañeras a las que había consolado y ayudado alguna vez en la vida. Solas, con varios hijos, y sin ningún tipo de ayuda económica. Pero no había tiempo para preocupaciones ni lamentos, porque ella asumió con resignación la gerencia del núcleo familiar y la casería. Ella era una auténtica superviviente. Una verdadera heroína, sin capa ni antifaz, y a la que, aun así, la historia nunca reconocerá.

Ella primero fue hija, luego mujer, a continuación madre, más tarde abuela, y, por último, viuda. Muchos títulos adquiridos a lo largo de la vida, pero, ni ella misma, ni la sociedad, la reconocieron alguna vez como “simplemente ella”. Ella no sabe lo que es el feminismo, ni las contribuciones de Simone de Beauvoir o Clara Campoamor a la historia de la emancipación de la mujer, a su historia. Tampoco tiene el menor interés en conocer todos estos detalles, y claramente le es indiferente. Nunca necesitó ir a manifestaciones, porque “eso no va con ella”, pero sus mensajes de libertad calaban en su entorno como la densa lluvia hace que se desarrollen los cultivos con fuerza y vigor. Ella nunca percibió que con sus palabras, no solo estaba cambiando su alrededor, sino que estaba transformando el mundo. Del mismo modo, ninguna vez intuyó que su capacidad de supervivencia ante la adversidad fue una inspiración para muchas mujeres. Todo un ejemplo de lucha y superación.

Ellas, luchando en comunidad, conformaron una época ejemplarizante de solidaridad y unión en el valle, porque su batalla era la misma, y su apoyo y alianza era clave para salir adelante, juntas, como compañeras y hermanas. No tuvieron ningún miedo, porque no pensaban en ellas, sino que simplemente anhelaban y soñaban con una vida mejor para las que veníamos detrás. Para que nosotras pudiéramos decidir y elegir libremente, y que eso nos pudiera aportar un futuro mejor. Para ser “simplemente nosotras”.

 

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Escrito en Turón el día 14 de abril de 2017

Homenaje a la mujer rural del Valle de Turón. Porque “ella” no es una única mujer, sino que sois todas las mujeres que habéis luchado por nuestro presente/futuro y nuestra libertad.

EMPRENDIMIENTO Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL

Actualmente vivimos un período laboral confuso, en el que la solución para optar a un trabajo remunerado parece que pasa por el autoempleo. En los últimos tiempos, las palabras emprendedor/a y/o emprendimiento parecen estar de moda, es decir, la puesta en marcha de un negocio, bajo la forma jurídica que se decida. Pero, recientemente, esto ha dado un giro de 180º, ya que cada vez más personas optan por emprender una actividad, al mismo tiempo que generan beneficios sociales y/o mejoras ambientales en su entorno directo. Hace poco me preguntaban: “¿Cómo te ves en un futuro en tu trabajo?” Mi respuesta fue contundente, y sin necesidad de pensar demasiado, quizás de una manera utópica, pero convencida de ello, respondí: “Transformando el mundo”.

Hace poco me preguntaban: “¿Cómo te ves en un futuro en tu trabajo?” Mi respuesta fue contundente, y sin necesidad de pensar demasiado, quizás de una manera utópica, pero convencida de ello, respondí: “Transformando el mundo”.

Cada vez hay un mayor número de empresas que quieren ser sostenibles, y esto solo se conseguirá trabajando directamente con las personas: clientes, sociedad, entorno, empleados o proveedores, entre otros. Porque, al final, las empresas que luchan por un cambio social son empresas sostenibles, entendiendo esto como la triple cuenta de resultados: económica, social y ambiental. ¿Qué queremos las personas que nos dedicamos al llamado “emprendimiento social o sostenible”? Pues que gracias a nuestros servicios, productos, actividades,…etc., lograremos un entorno más justo e igualitario, en el que existan oportunidades para todo el mundo, integrando a todos los colectivos sociales, pero también impulsando medidas que promuevan la protección ambiental y la lucha contra el cambio climático.

Muy bonito y muy utópico… ¿pero esto es real o eres una ONGD? Si, esto es real, y ni yo, ni ninguna de las personas que trabajan en emprendimiento social somos ONGD’s. Aunque hay que reconocer que es más duro comenzar un negocio de estas características que cualquier otro, porque para empezar, todas las personas que integran el equipo debemos tener sueldos dignos, o un reparto equitativo de las ganancias. Si esta premisa no se cumple, entonces no es una empresa sostenible, ni mucho menos que quiera promover un cambio social. Tampoco voy a pedir perdón por querer ganarme la vida, es decir, realizo servicios de consultoría ambiental, de turismo sostenible, asistencias técnicas de desarrollo rural, educación ambiental,…etc., servicios que, para determinadas personas o colectivos, deberían ser gratuitos. Pues bien, NO. Es mi trabajo. El tiempo que invierto en preparar las actividades, en visitar los territorios, en investigar estrategias que favorezcan el desarrollo socio-económico de un territorio,…etc. Todo esto implica un gran esfuerzo y conocimiento asociado, y todas las personas necesitamos dinero para vivir. Que yo haya decidido llevar a la práctica en mi trabajo una filosofía de vida no quiere decir que tenga que hacerlo gratis.

¡Qué sí, qué sí! Que esto es precioso, pero pon ejemplos prácticos. Pues imagina una empresa de alimentación que decide pagar el precio justo a sus proveedores, apostar por la venta de productos de Km0 y/o ecológicos y evitar el uso de bolsas de plástico entre sus clientes. O una empresa que forme y trabaje con mujeres con dificultades de acceso al mercado laboral (por el motivo que sea), o personas con discapacidad. Sin que ambas condicionen el llevarse ayudas y/o subvenciones públicas que favorezcan estas contrataciones. Pongamos el caso de una empresa de apicultura que solo venda la miel que produce (a ser posible en un entorno cercano), sin echar pesticidas o fertilizantes, preocupándose por la biodiversidad local y por la restauración de elementos patrimoniales. O, por otro lado, empresas que aprovechen la recogida, limpieza y transformación de residuos, aceite usado, para generar subproductos y dar una segunda oportunidad a estos restos que terminarían enterrados o incinerados…etc. Por último, una agencia de viajes que promueva prácticas ambientales y sociales responsables entre sus clientes, con actividades comprometidas con el territorio visitado y pagando precios justos a sus colaboradores. Todos estos ejemplos, y muchos más, existen, son reales y rentables, y se podrían explicar con muchísimo más detalle cada una de las experiencias descritas.

El emprendimiento social o sostenible es una doble oportunidad. Por un lado estamos generando un beneficio económico, no solo a nosotros mismos, sino a nuestros empleados, colaboradores o proveedores. Por otro, luchamos por mejorar nuestros entornos. Trabajamos para cambiar el mundo. Lo único que pedimos es que se favorezca la existencia de políticas públicas que ayuden y apoyen este tipo de organizaciones, no solo con acceso a fuentes de financiación, sino con visibilidad, con centros de asesoramiento público gratuitos, con información o con incentivos para entidades que promuevan el bienestar social y ambiental de la población. Simplemente, que no nos pongan problemas a la hora de comenzar una actividad laboral que implique fines sostenibles.

 

Lo único que pedimos es que se favorezca la existencia de políticas públicas que ayuden y apoyen este tipo de organizaciones, no solo con acceso a fuentes de financiación, sino con visibilidad, con centros de asesoramiento público gratuitos, con información o con incentivos para entidades que promuevan el bienestar social y ambiental de la población. Simplemente, que no nos pongan problemas a la hora de comenzar una actividad laboral que implique fines sostenibles.

 

LA SOSTENIBILIDAD DEL TÉRMINO SOSTENIBLE

Sostenibilidad y Greenwashing

No cabe duda que últimamente nos están bombardeando con el término “Sostenibilidad”. Todo lo que nos rodea parece más sostenible que nunca: nuestra alimentación es sostenible, el turismo también es sostenible, los nuevos edificios que se construyen son sostenibles, la minería es sostenible, y muchas empresas multinacionales ya son sostenibles también. Pero, ¿qué significa este término?

Para un gran porcentaje de la población el término sostenible es sinónimo de ecológico, verde o “environmental friendly”, y esto no es del todo correcto. Si consultamos la definición que ofrece el diccionario de la Real Academia Española, nos dice “especialmente en ecología y economía que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente. Desarrollo/Economía Sostenible”.Pero a esta definición, bajo mi punto de vista, le faltan algunos datos, y muy importantes.

El origen del término sostenible surge en la década de los 80, analizando los problemas ambientales que se estaban detectando en esa época, pero también lo que estaba ocurriendo en la sociedad, y su relación y responsabilidad ante los mismos. Según los expertos, sostenibilidad es “atender a las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas, garantizando el equilibrio entre crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y el bienestar social”. Es decir, la sostenibilidad no sólo debe cuidar, respetar y conservar el medio ambiente, sino que la sostenibilidad debe ser social, ambiental y económica. Es lo que se conoce como la Teoría de la Triple Sostenibilidad.

Y aquí viene a mi cabeza la palabra “Greenwashing”, una palabra que últimamente repito con bastante frecuencia. Porque esto no deja de ser un lavado de imagen de las empresas, pero también de la sociedad en general, que se refleja muy bien en los números: cantidad de toneladas de CO2 que compensamos, porque nos preocupa el cambio climático; dinero que donamos para campañas de conservación de la biodiversidad; kilogramos/toneladas de materiales que reciclamos o reutilizamos. Todos estos ejemplos, por supuesto que son necesarios y urgentes, pero estas actuaciones no nos hacen ser más sostenibles, si nos olvidamos y alejamos de los otros pilares de la sostenibilidad.

Habría muchísimas cuestiones que comentar o criticar, y posiblemente esto nos lleve varios (o muchísimos) artículos, pero quiero que este sea un primer acercamiento general a este concepto. La sostenibilidad ambiental, por lo que vemos, “se domina”, ahora bien, ¿qué sucede con los otros dos pilares de la sostenibilidad? Sostenibilidad económica y sostenibilidad social. Sin duda, vivimos en un mundo con altos índices de pobreza donde millones de personas que pasan mucha hambre; vemos a diario grandes desigualdades salariales y sociales; discriminación laboral por cuestiones de género, raza o condición sexual; poblaciones sin acceso a agua y saneamiento; y una producción y consumo nada responsables. ¿No forma esto también parte la sostenibilidad?

Por citar algún ejemplo, el caso más mediático, polémico y sangrante es el caso de “Las Kellys”, las camareras de piso. Estas mujeres se encargan de la limpieza de los hoteles recibiendo unos ingresos que, rara vez, superan los 2€ por habitación. Muchos de estos hoteles pertenecen a grandes cadenas hoteleras, con un departamento de Responsabilidad Social Corporativa que se encarga de destacar los compromisos sociales y ambientales de las mismas, y alabar su solvencia económica. Además, algunos de estos (lujosos) alojamientos tienen algún tipo de sello o distintivo de Turismo Sostenible o Responsable. ¿Qué pasa que Las Kellys no cuentan en este tipo de compromisos o certificaciones?

Somos más de 7.000 millones de personas en el mundo. Se estima que en 2050 seamos 9.000 millones. ¡Eso es nada! Sin lugar a dudas, el medio ambiente (entero) es nuestra gran tarea pendiente, pero las personas que nos rodean, nuestros empleadxs, clientes, colabores o proveedores, no están aún ni dentro de la lista de tareas pendientes.

¡Seamos responsables, sosteniblemente responsables!

 

¡FELIZ 2017! AÑO INTERNACIONAL DEL TURISMO SOSTENIBLE PARA EL DESARROLLO

Feliz 2017

A finales del año 2015 la Asamblea General de la ONU declaró al año 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. Este reconocimiento no sólo tiene la intención de valorar la importancia de esta actividad económica, sino implicar a que los turistas, empresarios turísticos y organismos públicos tomen conciencia de la necesidad de impulsarla y desarrollarla de manera responsable.

El turismo es el principal motor económico de muchos territorios. En España representa casi el 12% del PIB. Esto quiere decir que se deben realizar estudios urgentes sobre la capacidad de acogida de los destinos para evitar los flujos masivos de visitantes. El patrimonio natural y cultural no es un recurso renovable, y por ello, no se debe causar daños sobre los paisajes, ni tampoco irrumpir en la vida de las personas que allí habitan, como sucede en numerosos núcleos rurales.

Otra cuestión importante a la hora de practicar un Turismo Responsable es tomar conciencia de la identidad de la zona visitada, es decir, descubrir la cultura, historia y tradiciones locales; degustar la gastronomía; experimentar todo lo auténtico que hace único a un territorio; pero, sobre todo, respetar al máximo el paisaje y el paisanaje. Esto es una manera de promover el conocimiento del patrimonio cultural, pero también seremos garantes de su conservación y protección.

Esperamos que la declaración del año 2017 como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo sea el primer paso para que el Turismo Responsable no se quede en una práctica excepcional. Confiamos en que este reconocimiento sea la base y el motor para lograr que todas las personas que trabajamos en el sector turístico nos impliquemos en luchar para que los tres pilares básicos de la sostenibilidad (el económico, el social y el ambiental) se vean reforzados. Porque si las personas trabajamos por el bien común, entonces, cambiaremos el mundo.

Desde Lláscara les deseamos unas felices fiestas en compañía de sus seres queridos, un año 2017 lleno de felicidad, Educación Ambiental, Ecoturismo y experiencias auténticas.

¡Gracias por acompañarnos!

Ecoturismo en Asturias

EL PATRIMONIO GEOLÓGICO Y SU POTENCIAL COMO RECURSO TURÍSTICO

Si realizáramos una encuesta a la población sobre cuántas personas han realizado alguna vez Turismo Geológico, seguramente pocas personas responderían afirmativamente. En cambio, si la pregunta fuera “¿ha estado alguna vez en El Teide, Lagos de Covadonga, La Garrotxa, Costa Vasca, Monfragüe,…? Entonces, millones de personas responderían sí. Se podría decir un: si, usted ha hecho Turismo Geológico, aunque nadie se lo ha explicado nunca, y por eso lo desconocía.

El Turismo Geológico, que no es un concepto sinónimo de Geoturismo, es una manera de disfrutar del paisaje en todo su esplendor. Se trata de comprender cómo se forma el relieve, las rocas y los fósiles, entre otros recursos. Es una forma de conocer nuestra historia. Una historia de casi 4.600 millones de años y la evolución de nuestros paisajes. Sin duda, la geología es la base para entender y enriquecer algunos conceptos y actividades sobre la flora y la fauna (los suelos sobre los que se desarrollan las plantas y árboles y las rocas en las que habitan algunos mamíferos y aves). Pero también es importante para descubrir el patrimonio etnográfico y monumental. El Patrimonio Geológico es totalmente trasversal a nuestra historia. ¿Por qué entonces siempre nos olvidamos de este recurso turístico con un potencial interpretativo tan grande?

Salto del Gitano. Parque Nacional de Monfragüe

Salto del Gitano. Parque Nacional de Monfragüe

 

El Turismo Geológico no es lo mismo que el Geoturismo

 

España es un laboratorio geológico al aire libre, y ya cuenta con algunos destinos que se han animado a apostar por una estrategia de Turismo Geológico. A lo largo y ancho de nuestro territorio, incluyendo las islas, podemos encontrar un rico y variado patrimonio de todas las épocas y períodos de nuestra historia. Algunos de estos territorios con gran atractivo turístico tienen una relevancia científica internacional. Un ejemplo de estos destinos son los Geoparques, una figura auspiciada por la UNESCO en el mundo. España ya cuenta con 11 geoparques, 2 de ellos en las Islas Canarias. La estrategia desarrollada en los Geoparques es el Geoturismo, aunque en estos espacios protegidos es, sin lugar a dudas, el mejor lugar para practicar el Turismo Geológico, ya que cuentan con itinerarios autoguiados y actividades guiadas por expertos para poder conocer el patrimonio geológico local.

Costa de los Dinosaurios (Asturias)

Costa de los Dinosaurios (Asturias)

Si el Patrimonio Geológico es tan variado e interesante, ¿por qué no tiene tanta notoriedad como otra tipología turística practicada en el entorno natural como, por ejemplo, el Turismo Ornitológico? Bajo mi punto de vista es fácil de explicar: el Turismo Geológico carece de buenos intérpretes de patrimonio. Todos recordamos en el cole aquella explicación incomprensible sobre la Tectónica de Placas. Ese recuerdo ha marcado nuestra juventud y cuando nos hablan de “geología” rápidamente nos viene ese recuerdo a la memoria. Esto se resume en que no hay buenos divulgadores de la geología, ni tampoco una profesionalización de esta disciplina. En cambio, cuando somos conscientes de consumir este turismo, completamente sostenible y respetuoso con nuestro entorno, ya que se trata de aprender a leer nuestro paisaje, nos encanta. Es como descubrir un mundo nuevo. Es aprender y entender nuestro entorno. Y eso, a todas las personas nos fascina.

Cataratas de Pulhapanzak (Honduras). América Latina está apostando muy fuerte por la búsqueda de recursos turísticos ligados a la cultura local y a la naturaleza

Cataratas de Pulhapanzak (Honduras).
América Latina está apostando muy fuerte por la búsqueda de recursos turísticos ligados a la cultura local y a la naturaleza

El Turismo Geológico debería ser una apuesta innovadora y sostenible de los territorios. Este recurso, además de valorizar nuestro patrimonio, promueve la conservación del mismo, e incluso tiene un gran potencial como recurso pedagógico en Educación Ambiental. Se trata, por ello, de un Turismo Sostenible que puede promover la creación de empleo entre los especialistas en Interpretación del Patrimonio. Además, estos grandes divulgadores tienen la capacidad de transportarnos a una época completamente desconocida en la que el paisaje, la biodiversidad, e incluso el clima, son totalmente diferentes a la actualidad. Un viaje en el tiempo que despierta nuestros sentidos, imaginación y creatividad. Esto sí que es un Turismo de Experiencias del que tanto se habla actualmente en el sector turístico.

 

El Turismo Geológico debería ser una apuesta innovadora y sostenible de los territorios

 

El Patrimonio Etnográfico es un gran recurso para analizar la geología del entorno

El Patrimonio Etnográfico es un gran recurso para analizar la geología del entorno