La Educación Ambiental también es para el verano

El verano es la época del año en la que más visitantes reciben las playas, los espacios naturales protegidos y los entornos rurales. Los viajeros, aprovechando sus descansos y vacaciones, invierten su tiempo libre en descansar y descubrir nuevos territorios. Pero, ¿por qué no aprovechar esta circunstancia para tratar de lanzar mensajes a la población sobre nuestro patrimonio natural y el valor de su conservación?

El primer punto en el que quiero detenerme son las playas y los sistemas dunares. Quizás, porque estos ecosistemas son los que mayor impacto reciben durante la época estival. El medio litoral está compuesto por diversos ecosistemas, muy frágiles y sensibles a alteraciones antrópicas. Las dunas son barreras naturales que sirven de protección natural, pero también son almacenes de arena para que podamos disfrutar de un día de relax en la playa. ¿Saben esto los turistas? ¿Por qué no aprovechar el flujo masivo de visitantes para conocer su importancia? Una actividad lúdica con niños y niñas o un panel interpretativo para conocer la flora invasora, las especies de aves, la biodiversidad en peligro de extinción o el valor de no tirar basuras en un espacio tan sensible sería básico para conocer, valorar, respetar y defender el entorno que se está visitando, y otros similares. Sin duda, estamos perdiendo una gran oportunidad de concienciación ambiental.

TazonesLos Parques Nacionales, Parques Naturales o Reservas de la Biosfera son también espacios que reciben multitud de visitantes diarios en verano. Algunos, incluso, por encima de su capacidad de acogida, lo cual puede dañar el paisaje de una manera irreversible, e incluso causar daño a la población local, en lugar de beneficios. En estos territorios, por un lado, debemos maravillarnos con la espléndida biodiversidad y geodiversidad que salvaguardan, y por otro, también del paisanaje que ha sabido conservar este patrimonio. Las entidades públicas promocionan muy bien estos espacios, pero por qué no también ayudar a conocer las especies de flora y fauna más emblemáticas que albergan, o los materiales de los que está compuesto el espacio protegido. ¿Por qué no promocionar y promover el consumo de productos locales? La educación ambiental debe ir de la mano del desarrollo rural, porque si una zona queda deshabitado estamos perdiendo siglos de historia, de cultura y de conocimiento autóctono del territorio. Estaremos perdiendo a nuestros indígenas.

La revolución empieza por pequeñas cosas, en pequeños lugares, y con “mucha gente pequeña haciendo muchas pequeñas, pero grandes cosas”. El verano es la perfecta oportunidad para que los mensajes de los árboles, las plantas, las rocas, los animales, los indígenas o los paisajes lleguen a los visitantes. La educación ambiental también es para el verano.

Con la premisa que todos los y las educadoras ambientales tenemos de que sólo se puede proteger y conservar aquello que se conoce y se valora, el verano es una excelente oportunidad de cambiar el mundo. Hay aspectos de nuestro entorno en los que que las personas nunca nos habíamos fijado, quizás porque nadie nos lo enseñado o hablado sobre ello. Por ello, esta época se presenta como un excelente momento para la metamorfosis. La revolución empieza por pequeñas cosas, en pequeños lugares, y con “mucha gente pequeña haciendo muchas pequeñas, pero grandes cosas”. El verano es la perfecta oportunidad para que los mensajes de los árboles, las plantas, las rocas, los animales, los indígenas o los paisajes lleguen a los visitantes. La educación ambiental también es para el verano.

Ella

Ella llegó a este mundo cuando los árboles se despertaban de su dulce letargo invernal. Los raitanes y los malvises, animados por los cada vez más intensos rayos del sol, llenaban de júbilo las mañanas con sus alegres cantos de cortejo. La naturaleza inauguraba un nuevo ciclo de vida. El fragor de la metralla, y los gritos de sufrimiento comenzaban a extinguirse, aun así, había días grises en el firmamento, y las algarabías podían escucharse a varios kilómetros de distancia. Lo que se aproximaba no parecía esperanzador, pero la vida no era una elección en aquella época. Era una dura prueba que había que superar cada minuto todos los días.

Sus primeros años de vida fueron totalmente instructivos, en el que los juegos y vivencias infantiles eran más bien anecdóticos. Primero comenzó su formación reglada, para aprender lo básico que necesitaba para la vida, es decir, a leer, escribir y realizar cálculos matemáticos sencillos. La siguiente fase, y la más importante, la formación no reglada, cuya primera lección fue la de mantenerse al margen de todo lo que estaba sucediendo a su alrededor. Ella debía ser “políticamente correcta”. Ella se formó como economista, contable, maestra, enfermera, cocinera, comercial, experta en logística, diseñadora de moda, ganadera, ecóloga, agricultora, gestora de residuos, ingeniera forestal,…, Sin llegar a conseguir ningún título sabía más que cualquier universitario, porque eran lecciones que el laboratorio de la vida y la escuela del tiempo le habían enseñado. Sin lugar a dudas, su formación más exigente y compleja fue la de mujer y madre, porque ese debía ser su fin principal. Años después emprendió su primer trabajo en prácticas. Su jornada comenzaba a las 6 de la mañana, atendiendo las necesidades de sus padres, abuelos, hermanos o sobrinos. Ella debía estar muy atenta a todas las necesidades de cada uno de los miembros de la unidad familiar, pero también del cuidado de la casería. Ella siempre tuvo mucho trabajo, pero nunca pudo acceder a un empleo, porque a lo largo de su vida, hasta que enviudó, no recibió ninguna remuneración por el desarrollo de sus múltiples tareas y obligaciones.

Y entonces llegó él. En aquella época la elección de un marido era un mero trámite, ocasionalmente impuesto por un entorno social atemorizado de que ella “se quedara para vestir santos”, y más cuando eres la última hija casadera de tus 12 hermanos, y recae sobre ti la responsabilidad de velar por el cuidado de tus padres. La vida no parecía que fuera a cambiar a mejor, sino que se iba haciendo cada vez más cuesta arriba. Como a la inmensa mayoría de los hombres del valle, a él toco entregarse a la mina y abandonar la economía campesina tradicional, lo que les podía asegurar unos escasos ingresos diarios, aunque fuera a cambio de arriesgar su vida todos los días. Primero a Clavelina, luego a Les Abeyes, más tarde a Polio, y así cambiando de “chamizu” según le encomendaba el patrón. Ella desconocía si al final del día, cuando los últimos rayos de sol alumbraban la aldea, él volvería a su hogar. Porque en aquel tiempo las entrañas de la tierra ardían, y muchos compañeros nunca regresaban. De hecho, ya había perdido la cuenta de todas las compañeras a las que había consolado y ayudado alguna vez en la vida. Solas, con varios hijos, y sin ningún tipo de ayuda económica. Pero no había tiempo para preocupaciones ni lamentos, porque ella asumió con resignación la gerencia del núcleo familiar y la casería. Ella era una auténtica superviviente. Una verdadera heroína, sin capa ni antifaz, y a la que, aun así, la historia nunca reconocerá.

Ella primero fue hija, luego mujer, a continuación madre, más tarde abuela, y, por último, viuda. Muchos títulos adquiridos a lo largo de la vida, pero, ni ella misma, ni la sociedad, la reconocieron alguna vez como “simplemente ella”. Ella no sabe lo que es el feminismo, ni las contribuciones de Simone de Beauvoir o Clara Campoamor a la historia de la emancipación de la mujer, a su historia. Tampoco tiene el menor interés en conocer todos estos detalles, y claramente le es indiferente. Nunca necesitó ir a manifestaciones, porque “eso no va con ella”, pero sus mensajes de libertad calaban en su entorno como la densa lluvia hace que se desarrollen los cultivos con fuerza y vigor. Ella nunca percibió que con sus palabras, no solo estaba cambiando su alrededor, sino que estaba transformando el mundo. Del mismo modo, ninguna vez intuyó que su capacidad de supervivencia ante la adversidad fue una inspiración para muchas mujeres. Todo un ejemplo de lucha y superación.

Ellas, luchando en comunidad, conformaron una época ejemplarizante de solidaridad y unión en el valle, porque su batalla era la misma, y su apoyo y alianza era clave para salir adelante, juntas, como compañeras y hermanas. No tuvieron ningún miedo, porque no pensaban en ellas, sino que simplemente anhelaban y soñaban con una vida mejor para las que veníamos detrás. Para que nosotras pudiéramos decidir y elegir libremente, y que eso nos pudiera aportar un futuro mejor. Para ser “simplemente nosotras”.

 

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Escrito en Turón el día 14 de abril de 2017

Homenaje a la mujer rural del Valle de Turón. Porque “ella” no es una única mujer, sino que sois todas las mujeres que habéis luchado por nuestro presente/futuro y nuestra libertad.

EMPRENDIMIENTO Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL

Actualmente vivimos un período laboral confuso, en el que la solución para optar a un trabajo remunerado parece que pasa por el autoempleo. En los últimos tiempos, las palabras emprendedor/a y/o emprendimiento parecen estar de moda, es decir, la puesta en marcha de un negocio, bajo la forma jurídica que se decida. Pero, recientemente, esto ha dado un giro de 180º, ya que cada vez más personas optan por emprender una actividad, al mismo tiempo que generan beneficios sociales y/o mejoras ambientales en su entorno directo. Hace poco me preguntaban: “¿Cómo te ves en un futuro en tu trabajo?” Mi respuesta fue contundente, y sin necesidad de pensar demasiado, quizás de una manera utópica, pero convencida de ello, respondí: “Transformando el mundo”.

Hace poco me preguntaban: “¿Cómo te ves en un futuro en tu trabajo?” Mi respuesta fue contundente, y sin necesidad de pensar demasiado, quizás de una manera utópica, pero convencida de ello, respondí: “Transformando el mundo”.

Cada vez hay un mayor número de empresas que quieren ser sostenibles, y esto solo se conseguirá trabajando directamente con las personas: clientes, sociedad, entorno, empleados o proveedores, entre otros. Porque, al final, las empresas que luchan por un cambio social son empresas sostenibles, entendiendo esto como la triple cuenta de resultados: económica, social y ambiental. ¿Qué queremos las personas que nos dedicamos al llamado “emprendimiento social o sostenible”? Pues que gracias a nuestros servicios, productos, actividades,…etc., lograremos un entorno más justo e igualitario, en el que existan oportunidades para todo el mundo, integrando a todos los colectivos sociales, pero también impulsando medidas que promuevan la protección ambiental y la lucha contra el cambio climático.

Muy bonito y muy utópico… ¿pero esto es real o eres una ONGD? Si, esto es real, y ni yo, ni ninguna de las personas que trabajan en emprendimiento social somos ONGD’s. Aunque hay que reconocer que es más duro comenzar un negocio de estas características que cualquier otro, porque para empezar, todas las personas que integran el equipo debemos tener sueldos dignos, o un reparto equitativo de las ganancias. Si esta premisa no se cumple, entonces no es una empresa sostenible, ni mucho menos que quiera promover un cambio social. Tampoco voy a pedir perdón por querer ganarme la vida, es decir, realizo servicios de consultoría ambiental, de turismo sostenible, asistencias técnicas de desarrollo rural, educación ambiental,…etc., servicios que, para determinadas personas o colectivos, deberían ser gratuitos. Pues bien, NO. Es mi trabajo. El tiempo que invierto en preparar las actividades, en visitar los territorios, en investigar estrategias que favorezcan el desarrollo socio-económico de un territorio,…etc. Todo esto implica un gran esfuerzo y conocimiento asociado, y todas las personas necesitamos dinero para vivir. Que yo haya decidido llevar a la práctica en mi trabajo una filosofía de vida no quiere decir que tenga que hacerlo gratis.

¡Qué sí, qué sí! Que esto es precioso, pero pon ejemplos prácticos. Pues imagina una empresa de alimentación que decide pagar el precio justo a sus proveedores, apostar por la venta de productos de Km0 y/o ecológicos y evitar el uso de bolsas de plástico entre sus clientes. O una empresa que forme y trabaje con mujeres con dificultades de acceso al mercado laboral (por el motivo que sea), o personas con discapacidad. Sin que ambas condicionen el llevarse ayudas y/o subvenciones públicas que favorezcan estas contrataciones. Pongamos el caso de una empresa de apicultura que solo venda la miel que produce (a ser posible en un entorno cercano), sin echar pesticidas o fertilizantes, preocupándose por la biodiversidad local y por la restauración de elementos patrimoniales. O, por otro lado, empresas que aprovechen la recogida, limpieza y transformación de residuos, aceite usado, para generar subproductos y dar una segunda oportunidad a estos restos que terminarían enterrados o incinerados…etc. Por último, una agencia de viajes que promueva prácticas ambientales y sociales responsables entre sus clientes, con actividades comprometidas con el territorio visitado y pagando precios justos a sus colaboradores. Todos estos ejemplos, y muchos más, existen, son reales y rentables, y se podrían explicar con muchísimo más detalle cada una de las experiencias descritas.

El emprendimiento social o sostenible es una doble oportunidad. Por un lado estamos generando un beneficio económico, no solo a nosotros mismos, sino a nuestros empleados, colaboradores o proveedores. Por otro, luchamos por mejorar nuestros entornos. Trabajamos para cambiar el mundo. Lo único que pedimos es que se favorezca la existencia de políticas públicas que ayuden y apoyen este tipo de organizaciones, no solo con acceso a fuentes de financiación, sino con visibilidad, con centros de asesoramiento público gratuitos, con información o con incentivos para entidades que promuevan el bienestar social y ambiental de la población. Simplemente, que no nos pongan problemas a la hora de comenzar una actividad laboral que implique fines sostenibles.

 

Lo único que pedimos es que se favorezca la existencia de políticas públicas que ayuden y apoyen este tipo de organizaciones, no solo con acceso a fuentes de financiación, sino con visibilidad, con centros de asesoramiento público gratuitos, con información o con incentivos para entidades que promuevan el bienestar social y ambiental de la población. Simplemente, que no nos pongan problemas a la hora de comenzar una actividad laboral que implique fines sostenibles.

 

LA SOSTENIBILIDAD DEL TÉRMINO SOSTENIBLE

Sostenibilidad y Greenwashing

No cabe duda que últimamente nos están bombardeando con el término “Sostenibilidad”. Todo lo que nos rodea parece más sostenible que nunca: nuestra alimentación es sostenible, el turismo también es sostenible, los nuevos edificios que se construyen son sostenibles, la minería es sostenible, y muchas empresas multinacionales ya son sostenibles también. Pero, ¿qué significa este término?

Para un gran porcentaje de la población el término sostenible es sinónimo de ecológico, verde o “environmental friendly”, y esto no es del todo correcto. Si consultamos la definición que ofrece el diccionario de la Real Academia Española, nos dice “especialmente en ecología y economía que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente. Desarrollo/Economía Sostenible”.Pero a esta definición, bajo mi punto de vista, le faltan algunos datos, y muy importantes.

El origen del término sostenible surge en la década de los 80, analizando los problemas ambientales que se estaban detectando en esa época, pero también lo que estaba ocurriendo en la sociedad, y su relación y responsabilidad ante los mismos. Según los expertos, sostenibilidad es “atender a las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas, garantizando el equilibrio entre crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y el bienestar social”. Es decir, la sostenibilidad no sólo debe cuidar, respetar y conservar el medio ambiente, sino que la sostenibilidad debe ser social, ambiental y económica. Es lo que se conoce como la Teoría de la Triple Sostenibilidad.

Y aquí viene a mi cabeza la palabra “Greenwashing”, una palabra que últimamente repito con bastante frecuencia. Porque esto no deja de ser un lavado de imagen de las empresas, pero también de la sociedad en general, que se refleja muy bien en los números: cantidad de toneladas de CO2 que compensamos, porque nos preocupa el cambio climático; dinero que donamos para campañas de conservación de la biodiversidad; kilogramos/toneladas de materiales que reciclamos o reutilizamos. Todos estos ejemplos, por supuesto que son necesarios y urgentes, pero estas actuaciones no nos hacen ser más sostenibles, si nos olvidamos y alejamos de los otros pilares de la sostenibilidad.

Habría muchísimas cuestiones que comentar o criticar, y posiblemente esto nos lleve varios (o muchísimos) artículos, pero quiero que este sea un primer acercamiento general a este concepto. La sostenibilidad ambiental, por lo que vemos, “se domina”, ahora bien, ¿qué sucede con los otros dos pilares de la sostenibilidad? Sostenibilidad económica y sostenibilidad social. Sin duda, vivimos en un mundo con altos índices de pobreza donde millones de personas que pasan mucha hambre; vemos a diario grandes desigualdades salariales y sociales; discriminación laboral por cuestiones de género, raza o condición sexual; poblaciones sin acceso a agua y saneamiento; y una producción y consumo nada responsables. ¿No forma esto también parte la sostenibilidad?

Por citar algún ejemplo, el caso más mediático, polémico y sangrante es el caso de “Las Kellys”, las camareras de piso. Estas mujeres se encargan de la limpieza de los hoteles recibiendo unos ingresos que, rara vez, superan los 2€ por habitación. Muchos de estos hoteles pertenecen a grandes cadenas hoteleras, con un departamento de Responsabilidad Social Corporativa que se encarga de destacar los compromisos sociales y ambientales de las mismas, y alabar su solvencia económica. Además, algunos de estos (lujosos) alojamientos tienen algún tipo de sello o distintivo de Turismo Sostenible o Responsable. ¿Qué pasa que Las Kellys no cuentan en este tipo de compromisos o certificaciones?

Somos más de 7.000 millones de personas en el mundo. Se estima que en 2050 seamos 9.000 millones. ¡Eso es nada! Sin lugar a dudas, el medio ambiente (entero) es nuestra gran tarea pendiente, pero las personas que nos rodean, nuestros empleadxs, clientes, colabores o proveedores, no están aún ni dentro de la lista de tareas pendientes.

¡Seamos responsables, sosteniblemente responsables!

 

¡FELIZ 2017! AÑO INTERNACIONAL DEL TURISMO SOSTENIBLE PARA EL DESARROLLO

Feliz 2017

A finales del año 2015 la Asamblea General de la ONU declaró al año 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. Este reconocimiento no sólo tiene la intención de valorar la importancia de esta actividad económica, sino implicar a que los turistas, empresarios turísticos y organismos públicos tomen conciencia de la necesidad de impulsarla y desarrollarla de manera responsable.

El turismo es el principal motor económico de muchos territorios. En España representa casi el 12% del PIB. Esto quiere decir que se deben realizar estudios urgentes sobre la capacidad de acogida de los destinos para evitar los flujos masivos de visitantes. El patrimonio natural y cultural no es un recurso renovable, y por ello, no se debe causar daños sobre los paisajes, ni tampoco irrumpir en la vida de las personas que allí habitan, como sucede en numerosos núcleos rurales.

Otra cuestión importante a la hora de practicar un Turismo Responsable es tomar conciencia de la identidad de la zona visitada, es decir, descubrir la cultura, historia y tradiciones locales; degustar la gastronomía; experimentar todo lo auténtico que hace único a un territorio; pero, sobre todo, respetar al máximo el paisaje y el paisanaje. Esto es una manera de promover el conocimiento del patrimonio cultural, pero también seremos garantes de su conservación y protección.

Esperamos que la declaración del año 2017 como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo sea el primer paso para que el Turismo Responsable no se quede en una práctica excepcional. Confiamos en que este reconocimiento sea la base y el motor para lograr que todas las personas que trabajamos en el sector turístico nos impliquemos en luchar para que los tres pilares básicos de la sostenibilidad (el económico, el social y el ambiental) se vean reforzados. Porque si las personas trabajamos por el bien común, entonces, cambiaremos el mundo.

Desde Lláscara les deseamos unas felices fiestas en compañía de sus seres queridos, un año 2017 lleno de felicidad, Educación Ambiental, Ecoturismo y experiencias auténticas.

¡Gracias por acompañarnos!

Ecoturismo en Asturias

EL PATRIMONIO GEOLÓGICO Y SU POTENCIAL COMO RECURSO TURÍSTICO

Si realizáramos una encuesta a la población sobre cuántas personas han realizado alguna vez Turismo Geológico, seguramente pocas personas responderían afirmativamente. En cambio, si la pregunta fuera “¿ha estado alguna vez en El Teide, Lagos de Covadonga, La Garrotxa, Costa Vasca, Monfragüe,…? Entonces, millones de personas responderían sí. Se podría decir un: si, usted ha hecho Turismo Geológico, aunque nadie se lo ha explicado nunca, y por eso lo desconocía.

El Turismo Geológico, que no es un concepto sinónimo de Geoturismo, es una manera de disfrutar del paisaje en todo su esplendor. Se trata de comprender cómo se forma el relieve, las rocas y los fósiles, entre otros recursos. Es una forma de conocer nuestra historia. Una historia de casi 4.600 millones de años y la evolución de nuestros paisajes. Sin duda, la geología es la base para entender y enriquecer algunos conceptos y actividades sobre la flora y la fauna (los suelos sobre los que se desarrollan las plantas y árboles y las rocas en las que habitan algunos mamíferos y aves). Pero también es importante para descubrir el patrimonio etnográfico y monumental. El Patrimonio Geológico es totalmente trasversal a nuestra historia. ¿Por qué entonces siempre nos olvidamos de este recurso turístico con un potencial interpretativo tan grande?

Salto del Gitano. Parque Nacional de Monfragüe

Salto del Gitano. Parque Nacional de Monfragüe

 

El Turismo Geológico no es lo mismo que el Geoturismo

 

España es un laboratorio geológico al aire libre, y ya cuenta con algunos destinos que se han animado a apostar por una estrategia de Turismo Geológico. A lo largo y ancho de nuestro territorio, incluyendo las islas, podemos encontrar un rico y variado patrimonio de todas las épocas y períodos de nuestra historia. Algunos de estos territorios con gran atractivo turístico tienen una relevancia científica internacional. Un ejemplo de estos destinos son los Geoparques, una figura auspiciada por la UNESCO en el mundo. España ya cuenta con 11 geoparques, 2 de ellos en las Islas Canarias. La estrategia desarrollada en los Geoparques es el Geoturismo, aunque en estos espacios protegidos es, sin lugar a dudas, el mejor lugar para practicar el Turismo Geológico, ya que cuentan con itinerarios autoguiados y actividades guiadas por expertos para poder conocer el patrimonio geológico local.

Costa de los Dinosaurios (Asturias)

Costa de los Dinosaurios (Asturias)

Si el Patrimonio Geológico es tan variado e interesante, ¿por qué no tiene tanta notoriedad como otra tipología turística practicada en el entorno natural como, por ejemplo, el Turismo Ornitológico? Bajo mi punto de vista es fácil de explicar: el Turismo Geológico carece de buenos intérpretes de patrimonio. Todos recordamos en el cole aquella explicación incomprensible sobre la Tectónica de Placas. Ese recuerdo ha marcado nuestra juventud y cuando nos hablan de “geología” rápidamente nos viene ese recuerdo a la memoria. Esto se resume en que no hay buenos divulgadores de la geología, ni tampoco una profesionalización de esta disciplina. En cambio, cuando somos conscientes de consumir este turismo, completamente sostenible y respetuoso con nuestro entorno, ya que se trata de aprender a leer nuestro paisaje, nos encanta. Es como descubrir un mundo nuevo. Es aprender y entender nuestro entorno. Y eso, a todas las personas nos fascina.

Cataratas de Pulhapanzak (Honduras). América Latina está apostando muy fuerte por la búsqueda de recursos turísticos ligados a la cultura local y a la naturaleza

Cataratas de Pulhapanzak (Honduras).
América Latina está apostando muy fuerte por la búsqueda de recursos turísticos ligados a la cultura local y a la naturaleza

El Turismo Geológico debería ser una apuesta innovadora y sostenible de los territorios. Este recurso, además de valorizar nuestro patrimonio, promueve la conservación del mismo, e incluso tiene un gran potencial como recurso pedagógico en Educación Ambiental. Se trata, por ello, de un Turismo Sostenible que puede promover la creación de empleo entre los especialistas en Interpretación del Patrimonio. Además, estos grandes divulgadores tienen la capacidad de transportarnos a una época completamente desconocida en la que el paisaje, la biodiversidad, e incluso el clima, son totalmente diferentes a la actualidad. Un viaje en el tiempo que despierta nuestros sentidos, imaginación y creatividad. Esto sí que es un Turismo de Experiencias del que tanto se habla actualmente en el sector turístico.

 

El Turismo Geológico debería ser una apuesta innovadora y sostenible de los territorios

 

El Patrimonio Etnográfico es un gran recurso para analizar la geología del entorno

El Patrimonio Etnográfico es un gran recurso para analizar la geología del entorno

EL TURISMO ORNITOLÓGICO EN ESPAÑA

El Turismo Ornitológico o Birdwatching es una actividad que consiste en la observación de aves en su entorno natural. Está actividad cada vez cuenta con un mayor número de personas interesadas. El turismo ornitológico en España cuenta con un gran potencial de crecimiento.

Aves

España es el país con mayor biodiversidad de la Unión Europea, contando con casi 600 especies de aves diferentes, entre las se encuentran especies definidas como rarezas, o especies endémicas. Esto es debido a su posición biogeográfica y a la variedad de ecosistemas que podemos encontrar en todo el territorio nacional. En España existen más de 600 Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), lo que supone el 20% del total de la superficie del territorio nacional, incluyendo el espacio terrestre y el espacio marino.

El turismo ornitológico atrae cada vez más visitantes extranjeros a nuestro país, procedentes principalmente de Reino Unido, Alemania y Holanda, pero también de Estados Unidos. Se estima que sólo en el Reino Unido hay más de 7 millones de aficionados a esta práctica. España recibe, aproximadamente, 10 millones de visitantes movidos por el interés de observar alguna especie.

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España recibe, aproximadamente, 10 millones de visitantes movidos por el interés de observar alguna especie.

Este tipo de visitantes están plenamente concienciados con la protección y conservación de nuestra naturaleza, pero también quieren vivir experiencias únicas e inolvidables. Son personas que, además de querer observar aves, quieren descubrir la autenticidad de los territorios, degustar la gastronomía local, conocer la etnografía y la cultura, y sumergirse en unos paisajes mágicos. Unos escenarios en excelente estado de conservación que han si conservados por los habitantes de las zonas rurales, para que las aves sigan eligiendo esos lugares como su lugar de residencia o de paso.

Este tipo de turismo promueve no sólo la dinamización del sector turístico y la desestacionalización de la demanda, sino un compromiso de las personas locales por seguir manteniendo este patrimonio. Es todo un orgullo que personas llegadas de tan lejos valoricen algo que para los locales es tan común. Además, promueve valores de defensa de nuestro entorno, y hace que estas personas se sientan orgullosos de su tierra, de su trabajo y de su identidad.

A través de un recurso patrimonial como son nuestras aves, podemos mostrar a nuestros visitantes todo un territorio que merece la pena ser descubierto, en el que no sólo hay naturaleza, sino que también hay paisanaje. Una tipología de turismo que rompe la dinámica turística estacional, y puede llegar a permitir que las personas puedan vivir en sus territorios durante todo el año. Un turismo que puede llegar incluso a potenciar el sector primario español, ya que este tipo de turistas están concienciados con la sostenibilidad y la ecología. Están deseosos de degustar productos locales producidos con mucho amor en el territorio. Porque el turismo sostenible y el desarrollo rural deben ir siempre de la mano y nunca separarse.

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LA IMPORTANCIA DE SABER SEMBRAR PATATAS

  • - ¿Sabes de qué me estoy acordando en este momento?
  • - ¿De qué güelita?
  • - De la primera vez que sembraste las patatas.
  • - ¿Y por qué recuerdas eso ahora?
  • - Pues porque estoy mirando las huertas, los prados, los montes y los castaños y está todo abandonado. Todo se va a perder.
  • - No te entiendo.
  • - Cuando tenías 3 años tus padres te dejaron con nosotros una semana. Nosotros estábamos sembrando las patatas y tú estabas jugando con los gatos. De repente, apareciste en la huerta diciendo que te estabas aburriendo y que eso que estábamos haciendo te parecía muy divertido, y nos preguntaste a tu abuelo y a mí que si podías ayudarnos. Pensábamos que te ibas a cansar a los 5 minutos, porque sembrar patatas no es una tarea agradable. Es muy duro. Te lo explicamos una vez, y no hizo falta decírtelo dos veces. Estuviste toda la tarde trabajando con nosotros y no te cansaste ni un segundo. Cuando pasaban los vecinos y te veían trabajando sin descanso, midiendo bien la distancia necesaria entre patata y patata, sonreían y te miraban felices. Pero no te miraban con tanto orgullo como nosotros. La continuidad de todo esto se garantizaba.
  • - ¿Y por qué ese momento fue tan importante para vosotros?
  • - Porque ya no hay nadie que quiera venir a estas aldeas tan alejadas de todo. Porque ya en aquella época se veía venir esta decadencia y este abandono. Los pueblos ya no tienen vida. Nadie conoce la importancia de saber sembrar patatas.
Paisaje rural

Paisaje rural en peligro de extinción

Se estima que en España 7 de cada 10 personas viven en zonas urbanas. La búsqueda de una buena y cómoda posición laboral, hospitales, colegios, institutos y servicios de ocio cercanos hace que estas zonas sean más atractivas para la mayor parte de la población española. Nadie quiere vivir en el olvido. Nadie quiere que sus hijos recorran 20 kilómetros por unas carreteras en un estado horrible para ir al colegio o al instituto. Y esto, en el mejor de los casos. Porque hay situaciones en las que incluso tienen que atravesar grandes puertos de montaña para ello, con todo lo que esto implica. Y lo mismo si hablamos de la necesidad de acudir a un centro de salud, o al trabajo. ¿Sería esto diferente si pudiéramos gozar de unos servicios básicos necesarios para una buena y digna calidad de vida? ¿Se irían más personas a vivir a una aldea?

Esta conversación, sacada de la realidad, refleja lo importante que fue y es la tierra para nuestros abuelos y abuelas. ¿Por qué no lo es para nosotros? Nadie quiere vivir en el campo. No hay relevo generacional. Los castaños, que tanta hambre han quitado en las épocas más duras de nuestra historia, y que tan importantes fueron para nuestros antepasados, están enfermos. Se perderán si no los curamos a tiempo. Nadie conoce las plantas medicinales, porque prefieren acudir a una farmacia. Así de simple. Los campos y los montes están completamente abandonados porque carecen de funcionalidad. La mayor parte de las casas están ya colonizadas por la vegetación. Ni eso hemos querido heredar.

Nuestro legado cultural, el patrimonio etnográfico y los conocimientos “indígenas” se han perdido. Sí, no miréis raro. Todos somos indígenas, indígenas de nuestro territorio. Porque el término indígena hace alusión a nuestra procedencia, y todas las personas tenemos un origen. Aunque lo que es más triste es que hemos renegado totalmente de nuestras raíces. Los paisanos y las paisanas están en peligro de extinción.

Huerta en la que se acaban de sacar las patatas

Huerta en la que se acaban de sacar las patatas

Si todo está abandonado, si no hay casi huertas o ganadería,… ¿nos hemos parado a pensar de dónde vienen los alimentos que consumimos a diario? Además de que no tenemos ni idea de lo que comemos ni su procedencia, es más bien el deseo de querer cambiar el mundo. Pongamos un ejemplo muy simple. Si le compramos las patatas a una persona que ha apostado por vivir y trabajar en un entorno rural, además de ponerle un nombre y un apellido a nuestra comida, le estamos aportando un beneficio económico a esa persona, pero también un beneficio social, porque crecerá su autoestima. Querrá seguir luchando y trabajando por sacar adelante sus patatas y por enseñarles a otras personas sus conocimientos. Más personas se asentarán en este o en otros territorios. No sólo eso. Esto ayudará también a conservar nuestros paisajes, nuestra naturaleza y nuestra biodiversidad, aspectos de los que nos encanta disfrutar cuando tenemos tiempo libre los fines de semana, ¿no? ¿Verdad que la comida nos sabe diferente cuando tiene un nombre y un apellido? Esto, junto con la sonrisa y la felicidad con la que nos la comemos le aportan un sabor especial y único a ese plato.

No nos podemos imaginar lo importante que es consumir productos locales. Ayudamos a que las personas que desean quedarse en su territorio no lo tengan que abandonar, sabemos lo que comemos, fijamos población en el medio rural, evitamos el abandono de nuestros paisajes, conservamos nuestro legado cultural, incluso ayudamos a combatir el cambio climático…, ¿necesitáis más razones para consumir productos locales?

No es ninguna tontería saber sembrar patatas. Quien tiene este conocimiento, tiene la licencia para alimentar a todo un territorio. Tiene la voluntad de cambiar el mundo.

Planta de patata solitaria en una huerta

Planta de patata en una huerta resistiendo la soledad

BORDEANDO EL BOSQUE DE MUNIELLOS

Os presentamos la nueva ruta de otoño para disfrutar y conocer el entorno del Bosque más bonito y mágico de Asturias: El Bosque de Muniellos. Caminaremos alrededor de la Reserva para descubrir un entorno único en Europa e inexplorado.

Muniellos (22 de octubre 2016)

Fecha: 22 de Octubre de 2016

Descripción: En esta experiencia caminaremos bordeando el bosque de robles mejor conservado de Europa en un tramo adyacente al cauce del río Ibias, un paraíso inexplorado donde el oso pardo cantábrico es el rey. Conoceremos de primera mano la apicultura tradicional artesana y los cortinos, construcciones tradicionales que protegen las colmenas del ataque del oso. La ruta seguirá un pequeño tramo del río Ibias, formado sobre un antiguo valle glaciar, por lo que también podremos contemplar la fauna fluvial y la importante y variada vegetación de ribera. Historia, cultura, tradición, naturaleza,…, una ruta que no tiene desperdicio.

Distancia: 4 Km

Dificultad: Baja

Tipo de recorrido: Ida y vuelta

Ubicación: Cangas del Narcea e Ibias

Incluye: Autobús, Guía de naturaleza, seguro de responsabilidad civil y seguro de accidentes

Material recomendado: Ropa de abrigo, comida, agua, calzado cómodo, prismáticos y ganas de pasarlo muy bien

Salida: 9:00 horas desde Gijón, 9:30 desde Oviedo (consultar hora exacta al realizar la reserva)

Duración: La hora de llegada está prevista hacia las 20:00 horas

Actividad apta para todos los públicos

Precio: 25€ para adultos y 16€ para menores de 14 años (Consultar descuentos)

Obligatorio el pago por adelantado. Si se anula la actividad con una antelación de más de 3 días previa a la salida, se devuelve el importe íntegro. Si anula la organización también se devuelve el importe íntegro.

¿QUÉ ENTENDEMOS POR TURISMO SOSTENIBLE?

El verano ya está a punto de terminar, y con ello termina la temporada turística en la que más viajeros, principalmente nacionales, se desplazan en busca de un merecido descanso. Durante apenas dos meses son millones los desplazamientos que se realizan dentro de España, pero ¿en cuántos de estos viajes se podrían considerar que los turistas están practicando un Turismo Sostenible o Turismo Responsable? A lo largo de este verano hemos podido ver noticias sobre muchos lugares masificados, entre ellos Espacios Naturales Protegidos, ciudades sobrecargadas de turistas en las que la población local no puede hacer “vida normal”, caravanas de coches en las carreteras o accesos rodados saturados para acceder a los puntos turísticos más famosos. En esta ocasión, ofrecemos una reflexión sobre qué entendemos nosotros que es el Turismo Sostenible o Responsable, y qué medidas podrían tomarse. Queremos aportar nuestro granito de arena para cambiar el mundo y concienciar sobre la importancia de viajar de una manera responsable. Además, el Turismo puede llegar a ser una poderosa herramienta de Desarrollo Rural y concienciación social y ambiental.

El Turismo puede llegar a ser una poderosa herramienta de Desarrollo Rural y concienciación social y ambiental.

El Turismo Sostenible no se trata de una “novedosa tipología turística”. Se trata de una metodología que se aplica a los destinos, entidades y/o empresas, en los que, designando unos determinados principios y criterios éticos, así como unas buenas prácticas profesionales, ambientales y sociales, los beneficios del turismo puedan revertir directamente en el territorio de acogida. Estos beneficios se desglosan en varios, que bajo nuestro punto de vista son: económicos, sociales, culturales y ambientales. A su vez, pueden ser beneficios que se queden directamente en el territorio de acogida, pero también mensajes que calen en los viajeros y su círculo cercano, ya que estos últimos pueden tomar conciencia de muchas situaciones para cambiarlas.

El Turismo Sostenible posee diferentes definiciones, pero nos quedamos con la definición de la Organización Mundial de Turismo (OMT), quien en el 1993, en la Conferencia Euromediterránea sobre Turismo y Desarrollo Sostenible, desarrolló en el documento titulado “Tourism the year 2000 and beyond qualitative aspects”: “El Turismo Sostenible atiende a las necesidades de los turistas actuales y de las regiones receptoras y al mismo tiempo protege y fomenta las oportunidades para el futuro. Se concibe como una vía hacia la gestión de todos los recursos de forma que puedan satisfacerse las necesidades económicas, sociales y estéticas, respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sostienen la vida”.

urante la temporada del verano de 2016 hubo momentos de superar los 7.000 visitantes en el entorno de los Lagos de Covadonga

Durante la temporada del verano de 2016 hubo momentos de superar los 7.000 visitantes en el entorno de los Lagos de Covadonga

“El Turismo Sostenible atiende a las necesidades de los turistas actuales y de las regiones receptoras y al mismo tiempo protege y fomenta las oportunidades para el futuro. Se concibe como una vía hacia la gestión de todos los recursos de forma que puedan satisfacerse las necesidades económicas, sociales y estéticas, respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sostienen la vida”.

¿Y qué criterios y/o principios debemos desarrollar para promover el Turismo Sostenible? A continuación, os desarrollamos de una manera somera algunos de los puntos que nosotros consideramos básicos. Cabe destacar que no están ordenados en función de su importancia. Creemos que todos los puntos son igual de importantes.

  • Favorecer el consumo de productos locales. Detrás de este tipo de productos hay una persona o personas, con una historia que merece la pena conocer y descubrir. Estas personas verán incrementados sus ingresos, pero también su autoestima. Consumir productos típicos también forma parte del turismo, ya que tenemos que probar, saborear, descubrir y conocer, y los productos típicos, agroalimentarios o la cocina tradicional forman parte de la tradición de cualquier destino. Consumir este tipo de productos es ayudar a mantener y conservar nuestro legado patrimonial, pero también nuestros paisajes. Por no decir que ayudaremos a fijar población en estos territorios.
  • Contratación de guías locales. Por un lado, contratando guías locales ayudaremos a incrementar los ingresos económicos de las personas que habitan en un destino. Además, los guías locales siempre serán las personas que mejor conozcan sus territorios, de quienes más aprenderemos: sus historias, tradiciones o los rincones más bonitos, entre otros. Aprenderemos a amar ese territorio.
  • Contratar empresas legales y debidamente registradas. Hay mucho intrusismo en el ámbito turístico. Cada empresa, ya sea alojamiento, agencia de viajes empresa de turismo activo o guía oficial de turismo paga sus impuestos, seguros, y el coste de diseñar y organizar cada actividad y/o servicio. En este caso, parece que en lugar de colaborar entre empresas, se tiende a ver al enemigo. Hay alojamientos ofreciendo actividades guiadas o servicio de transfer, estaciones de esquí ofreciendo actividades de observación de fauna, asociaciones de turismo rural vendiendo paquetes turísticos. Como usuarios de Turismo Responsable y como empresas responsables no debemos NUNCA hacer uso de este tipo de servicios ilegales, ya que con ello perjudicamos a haya empresas que puedan desaparecer.
  • Uso de transporte público, en la medida de lo posible. Somos conscientes de que hay muchos alojamientos que no disponen de una red de transporte público para llegar a este destino, pero existen alternativas, una vez que estamos allí. El Turismo Sostenible, al final, se trata de seguir la misma filosofía que llevamos en nuestra vida cotidiana, y este punto puede solventarse de muchas maneras.
  • Respeto a la cultura tradicional y a sus habitantes. Ya sea una escapada de dos días o de una semana o superior, cuando llegamos a un territorio nos convertimos en habitantes de ese territorio durante un breve período de tiempo. Esto quiere decir que debemos de respetar a nuestros vecinos, y tratarles con el mismo respeto que nos gustaría que nos tratasen. Debemos tratar de conocer y admirar su cultura, así como su forma de vida.
  • Las personas no somos el centro del Universo. Muchos turistas se comportan de una manera completamente irracional cuando salen de sus lugares de origen. Evitemos este tipo de comportamientos. No queremos ver basuras en los Espacios Naturales Protegidos, ya que en nuestra casa no lo vamos a hacer. Comportémonos de una manera racional y respetuosa.
  • Trabajo y salarios dignos. Muchas empresas consideradas éticas, con compromisos y/o certificaciones ambientales tienen a sus trabajadores sin unas mínimas condiciones de dignidad o contratando a “falsos autónomos” para sus fines y beneficios. Esto no se puede consentir ni tolerar. Queremos un futuro digno, tanto en términos ambientales, como sociales. Os recomendamos leer esta noticia sobre trabajo digno en Travindy http://www.travindy.com/es/2016/07/unicamente-tres-empresas-turisticas-las-100-mejores-trabajar/
  • Uso razonable de los recursos naturales. Tanto nosotros como turistas, como los alojamientos, como los destinos o entidades deben promover medidas de reciclaje y/o reutilización de residuos. Deben disponer de un adecuado sistema de gestión de basuras, pero también protocolos de reducción de agua y uso racional de la energía, entre otros.
  • Capacidad de acogida de un destino. Los destinos turísticos no tienen una capacidad de recepción de visitantes infinita. De igual manera que cuando llegamos a un restaurante y vemos la típica placa de “máximo 30 personas”, hay zonas en las que se deberían realizar estudios para ver cuál es su punto máximo de recepción de turistas, porque lo hay. Se llama Capacidad de Acogida de un Destino, y su cálculo es muy sencillo. No se pueden tolerar Espacios Naturales Protegidos en los que, como no cabe un coche más, están aparcados en cualquier lugar, o espacios sobresaturados, con el impacto ambiental y social que esto implica: ruidos, basuras…etc. ¿Es este el tipo de modelo turístico que queremos? Porque debemos tener en cuenta en este tipo de modelo que no sólo estamos causando un impacto en el medio natural, sino que la población local también se ve perjudicada con este modelo. ¿Alguna vez hemos realizado estudios reales del incremento de ingresos en la población en estos lugares sobresaturados? Deberíamos hacerlo.
  • Empresas “éticas” que tengan políticas ambientales adecuadas. Por un lado, comprobar que la empresa o entidad no vulnera ningún tipo de legislación ambiental. Los turistas europeos, por lo general, son grandes consumidores de Turismo Sostenible. Entre sus preguntas a la hora de elegir un destino o una empresa turística están los compromisos ambientales que han adquirido, sus certificaciones, si colaboran con algún tipo de ONG o proyecto conservacionista o social, entre otras.

Aunque ha sido un post un poco largo, no queríamos dejar pasar esta oportunidad de hablar sobre Turismo Sostenible, aunque estamos seguros que no será la última vez que lo hagamos.

Actividad desarrollada por la Asociación Cultural La Ponte de Santo Adriano, que desarrolla actividades de Turismo Sostenible y dinamización social rural

Actividad desarrollada por la Asociación Cultural La Ponte de Santo Adriano, que desarrolla actividades de Turismo Sostenible y dinamización social rural