Medio Ambiente

LA SOSTENIBILIDAD DEL TÉRMINO SOSTENIBLE

Sostenibilidad y Greenwashing

No cabe duda que últimamente nos están bombardeando con el término “Sostenibilidad”. Todo lo que nos rodea parece más sostenible que nunca: nuestra alimentación es sostenible, el turismo también es sostenible, los nuevos edificios que se construyen son sostenibles, la minería es sostenible, y muchas empresas multinacionales ya son sostenibles también. Pero, ¿qué significa este término?

Para un gran porcentaje de la población el término sostenible es sinónimo de ecológico, verde o “environmental friendly”, y esto no es del todo correcto. Si consultamos la definición que ofrece el diccionario de la Real Academia Española, nos dice “especialmente en ecología y economía que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente. Desarrollo/Economía Sostenible”.Pero a esta definición, bajo mi punto de vista, le faltan algunos datos, y muy importantes.

El origen del término sostenible surge en la década de los 80, analizando los problemas ambientales que se estaban detectando en esa época, pero también lo que estaba ocurriendo en la sociedad, y su relación y responsabilidad ante los mismos. Según los expertos, sostenibilidad es “atender a las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas, garantizando el equilibrio entre crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y el bienestar social”. Es decir, la sostenibilidad no sólo debe cuidar, respetar y conservar el medio ambiente, sino que la sostenibilidad debe ser social, ambiental y económica. Es lo que se conoce como la Teoría de la Triple Sostenibilidad.

Y aquí viene a mi cabeza la palabra “Greenwashing”, una palabra que últimamente repito con bastante frecuencia. Porque esto no deja de ser un lavado de imagen de las empresas, pero también de la sociedad en general, que se refleja muy bien en los números: cantidad de toneladas de CO2 que compensamos, porque nos preocupa el cambio climático; dinero que donamos para campañas de conservación de la biodiversidad; kilogramos/toneladas de materiales que reciclamos o reutilizamos. Todos estos ejemplos, por supuesto que son necesarios y urgentes, pero estas actuaciones no nos hacen ser más sostenibles, si nos olvidamos y alejamos de los otros pilares de la sostenibilidad.

Habría muchísimas cuestiones que comentar o criticar, y posiblemente esto nos lleve varios (o muchísimos) artículos, pero quiero que este sea un primer acercamiento general a este concepto. La sostenibilidad ambiental, por lo que vemos, “se domina”, ahora bien, ¿qué sucede con los otros dos pilares de la sostenibilidad? Sostenibilidad económica y sostenibilidad social. Sin duda, vivimos en un mundo con altos índices de pobreza donde millones de personas que pasan mucha hambre; vemos a diario grandes desigualdades salariales y sociales; discriminación laboral por cuestiones de género, raza o condición sexual; poblaciones sin acceso a agua y saneamiento; y una producción y consumo nada responsables. ¿No forma esto también parte la sostenibilidad?

Por citar algún ejemplo, el caso más mediático, polémico y sangrante es el caso de “Las Kellys”, las camareras de piso. Estas mujeres se encargan de la limpieza de los hoteles recibiendo unos ingresos que, rara vez, superan los 2€ por habitación. Muchos de estos hoteles pertenecen a grandes cadenas hoteleras, con un departamento de Responsabilidad Social Corporativa que se encarga de destacar los compromisos sociales y ambientales de las mismas, y alabar su solvencia económica. Además, algunos de estos (lujosos) alojamientos tienen algún tipo de sello o distintivo de Turismo Sostenible o Responsable. ¿Qué pasa que Las Kellys no cuentan en este tipo de compromisos o certificaciones?

Somos más de 7.000 millones de personas en el mundo. Se estima que en 2050 seamos 9.000 millones. ¡Eso es nada! Sin lugar a dudas, el medio ambiente (entero) es nuestra gran tarea pendiente, pero las personas que nos rodean, nuestros empleadxs, clientes, colabores o proveedores, no están aún ni dentro de la lista de tareas pendientes.

¡Seamos responsables, sosteniblemente responsables!