Medio Ambiente

EDUCACIÓN AMBIENTAL: ¡TAMIÉN EN INVIERNO!

El pasado 26 de enero se celebró el Día Mundial de la Educación Ambiental, y coincidiendo con esta fecha más de 70 organizaciones entregaron un informe en el Congreso de los Diputados sobre los beneficios de incluir la educación ambiental en el Pacto por la Educación. La Educación Ambiental no solo tiene enormes beneficios para la salud, ya que su práctica se produce en entornos naturales al aire libre, lo que favorece el bienestar de nuestros niños y niñas, pero también de las personas adultas. Además, fomenta la capacidad de observación, capacidad auditiva, creatividad y la capacidad de análisis, entre otras, por no hablar del trabajo en equipo que se desarrolla con otras personas.

DSC_0009Las actividades de Educación Ambiental suelen tener su público principal durante la primavera. Esto es debido a que los colegios e institutos aprovechan el fin de curso para realizar este tipo de actividades con el fin de asegurar el tiempo, o bien por hacer una despedida grupal del curso escolar. Es una época propicia para este tipo de actividades porque se garantiza la climatología, y aún no aprieta el calor agobiante del verano. Desde Lláscara queremos romper esto y reivindicar que la Educación Ambiental es, y debe ser, para todo el año.

La Educación Ambiental no solo tiene enormes beneficios para la salud, ya que su práctica se produce en entornos naturales al aire libre, lo que favorece el bienestar de nuestros niños y niñas, pero también de las personas adultas. Además, fomenta la capacidad de observación, capacidad auditiva, creatividad y la capacidad de análisis, entre otras, por no hablar del trabajo en equipo que se desarrolla con otras personas.

Cada período del año tiene una importancia especial para dar a conocer nuestro entorno, y por ello, el invierno no iba a ser menos. Si bien durante el invierno las bajas temperaturas no nos ponen fácil las actividades al aire libre, un buen abrigo nos hará disfrutar de unos paisajes absolutamente asombrosos. La presencia de nieve en las montañas confiere una magia especial a estos territorios. Además, ¿por qué no convertir lo que puede ser un “problema” en un beneficio? La nieve nos permite observar mejor antiguos restos glaciares, analizar las formas del relieve y, lo más importante, recargar nuestros acuíferos, ríos y embalses. Además, ¿a qué no sabes cómo y porqué se forma la nieve? Pues estas son algunas buenas propuestas para comenzar.

El invierno es también un buen momento para disfrutar de nuestros bosques. Por un lado, podemos conocer y observar mucho mejor los árboles de hoja perenne (si, esos a los que nunca se les cae la hoja), ya que es una buena manera de aprender a distinguirlos cuando estamos comenzando en la práctica de la observación de la flora. Asimismo, también podemos aprender a identificar las especies de árboles de hoja caduca por sus troncos, cuando aún no han comenzado a crecer sus hojas, y ya tenemos algo de experiencia en ello. Un buen consejo para fijar todos estos conocimientos es llevar con nosotros un pequeño cuaderno de campo donde anotar todas las observamos que hagamos durante nuestras salidas.

Un buen consejo para fijar todos los conocimientos que aprendemos en la naturaleza es llevar con nosotros un pequeño cuaderno de campo donde anotar todas las observamos que hagamos durante nuestras salidas.

El invierno es también una oportunidad para la observación de fauna. Es cierto que hay especies que están más aletargadas durante este período, pero otras están más activas en este momento. Por ejemplo, aprovechando la ausencia de hojas en los árboles, es fácil apreciar algunas especies de pajarillos que están más activos buscando alimento. Pero al mismo tiempo, el invierno es un momento único para la observación de especies de aves invernantes que aprovechan nuestros humedales para descansar y buscar alimento. Aprovechando la ausencia de hojas es más sencillo contemplar algunas especies de mamíferos en nuestras montañas y ver sus rastros y huellas.

El invierno es un momento único para la observación de especies de aves invernantes que aprovechan nuestros humedales para descansar y buscar alimento.

El recurso rural es también algo esencial en Educación Ambiental. Es muy importante dar a conocer cómo se producen y de donde vienen nuestros alimentos, pero también averiguar quién está detrás de ello. La ganadería, la agricultura o la apicultura, entre otras actividades, tienen diferentes tareas a realizar en función de la época del año en la que nos encontremos. El invierno es quizás la época de menor trabajo en el campo, pero hay otras actividades importantes que hay que realizar para mantener las explotaciones agroganaderas. Observar los corderos recién nacidos corriendo por los campos es algo fantástico que todas las personas deberían experimentar.

Desde aquí, queremos reiterar nuestro compromiso con la Educación Ambiental y con los profesionales y compañeros que desarrollan este trabajo, no solo porque también forma parte de nuestro trabajo y nuestra vida, sino porque es la herramienta fundamental de concienciación ambiental y social. La Educación Ambiental es un pilar fundamental para contribuir a construir el cambio y lograr el tan ansiado desarrollo sostenible. Gracias a ella podremos luchar contra la pérdida de biodiversidad, el cambio climático o la deforestación, entre otros problemas ambientales. La Educación Ambiental es una herramienta fundamental para cambiar el mundo.

La Educación Ambiental es un pilar fundamental para contribuir a construir el cambio y lograr el tan ansiado desarrollo sostenible.

 

FEMINISMO RURAL

El 2017 ha sido el gran año de la mujer gracias a toda la colectividad de mujeres que hemos salido a la calle para reivindicar y luchar contra las grandes desigualdades que sufrimos día tras día, y a un sistema que pretende confinar nuestros derechos. Hemos gritado en hermandad que no tenemos miedo al abuso, que queremos que se acabe la discriminación y que aspiramos a destruir esta sociedad heteropatriarcal que nos quiere en silencio.

Sin lugar a dudas, cada día observamos como más mujeres se suman al activismo diario del movimiento feminista. Pero bien es cierto que este movimiento tiene una mayor presencia en el ámbito urbano que en el medio rural. En España, casi un 80% de la población reside en ciudades, por lo que se percibe que la voz de las mujeres rurales no está teniendo la misma presencia en los discursos de las reivindicaciones feministas. Las necesidades y demandas de las mujeres que habitan en grandes urbes no son las mismas que las que residen en entornos rurales.

Las necesidades y demandas de las mujeres que habitan en grandes urbes no son las mismas que las que residen en entornos rurales.

En el medio rural las mujeres han estado sometidas a los roles de género patriarcales de una manera mucho más notoria que en las ciudades, y la palabra feminismo se mira aún con reserva. Obviamente, es necesaria una fuerte pedagogía en estos territorios, para tratar de construir el que podría llamarse “Feminismo rural”, que logre que la lucha sea de verdad un movimiento global de transformación social, en el que todas las voces estén representadas, y se visibilice la palabra de todas las mujeres y las realidades que ellas viven.

En las zonas rurales las mujeres han sido las grandes transmisoras del conocimiento. Dominan el estudio de las plantas, los árboles y el aprovechamiento que de ellos pueden obtener para su sostén. Tradicionalmente, ellas han dedicado su trabajo, además de a las labores de cuidado del núcleo familiar, a la agricultura, ganadería e incluso al mantenimiento del monte. Esto implica que han defendido fuertemente su tierra de la explotación abusiva que pretendía arrebatar su medio de subsistencia, porque como plantea el ecofeminismo, “el sistema capitalista ha atentado contra la mujer y los territorios”.

En el año 2015, los líderes mundiales adquirieron un compromiso para el desarrollo sostenible que se plasmó en 17 objetivos. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible consisten en 169 metas a trabajar en los próximos 15 años. El objetivo número 5 dice así: “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”. Para comenzar estaría muy bien saber qué entiende el sistema por empoderamiento femenino. Muchas mujeres no tienen acceso a un sistema educativo de calidad, atención médica, o, como sucede en muchas zonas rurales, carecen de servicios básicos fundamentales. Romper estas barreras estructurales es esencial para lograr el empoderamiento femenino a nivel global. Pero no podemos ni queremos quedarnos con un empoderamiento de segunda o de tercera. Queremos el poder real, queremos tener presencia y representación propia en los procesos de toma de decisiones, y queremos que la voz de todas las mujeres y niñas se escuche, se tenga en cuenta y se ejecuten nuestras demandas para conseguir una vida libre que no esté subyugada a un régimen que nos tiene presas.

Queremos el poder real, queremos tener presencia y representación propia en los procesos de toma de decisiones, y queremos que la voz de todas las mujeres y niñas se escuche, se tenga en cuenta y se ejecuten nuestras demandas para conseguir una vida libre que no esté subyugada a un régimen que nos tiene presas.

Las mujeres debemos ser las protagonistas de nuestra propia historia, pero siempre entendiendo e incorporando la diversidad de los diferentes territorios y su problemáticas asociadas a la lucha colectiva. La mujer rural ha estado históricamente invisibilizada y nosotras debemos tratar de romper esto. Sus problemas son nuestros problemas, y sus anhelos también son los nuestros. Ellas son las protectoras de los paisajes, las garantes de la conservación de la vida y las encargadas de cuidar la tierra que nos alimenta. Debemos luchar por su derecho a ser escuchadas, y que sus reivindicaciones sean también nuestras. ¡Sororidad amigas, sororidad, para impulsar la transformación del mundo!

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LA SOSTENIBILIDAD DEL TÉRMINO SOSTENIBLE

Sostenibilidad y Greenwashing

No cabe duda que últimamente nos están bombardeando con el término “Sostenibilidad”. Todo lo que nos rodea parece más sostenible que nunca: nuestra alimentación es sostenible, el turismo también es sostenible, los nuevos edificios que se construyen son sostenibles, la minería es sostenible, y muchas empresas multinacionales ya son sostenibles también. Pero, ¿qué significa este término?

Para un gran porcentaje de la población el término sostenible es sinónimo de ecológico, verde o “environmental friendly”, y esto no es del todo correcto. Si consultamos la definición que ofrece el diccionario de la Real Academia Española, nos dice “especialmente en ecología y economía que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente. Desarrollo/Economía Sostenible”.Pero a esta definición, bajo mi punto de vista, le faltan algunos datos, y muy importantes.

El origen del término sostenible surge en la década de los 80, analizando los problemas ambientales que se estaban detectando en esa época, pero también lo que estaba ocurriendo en la sociedad, y su relación y responsabilidad ante los mismos. Según los expertos, sostenibilidad es “atender a las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas, garantizando el equilibrio entre crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y el bienestar social”. Es decir, la sostenibilidad no sólo debe cuidar, respetar y conservar el medio ambiente, sino que la sostenibilidad debe ser social, ambiental y económica. Es lo que se conoce como la Teoría de la Triple Sostenibilidad.

Y aquí viene a mi cabeza la palabra “Greenwashing”, una palabra que últimamente repito con bastante frecuencia. Porque esto no deja de ser un lavado de imagen de las empresas, pero también de la sociedad en general, que se refleja muy bien en los números: cantidad de toneladas de CO2 que compensamos, porque nos preocupa el cambio climático; dinero que donamos para campañas de conservación de la biodiversidad; kilogramos/toneladas de materiales que reciclamos o reutilizamos. Todos estos ejemplos, por supuesto que son necesarios y urgentes, pero estas actuaciones no nos hacen ser más sostenibles, si nos olvidamos y alejamos de los otros pilares de la sostenibilidad.

Habría muchísimas cuestiones que comentar o criticar, y posiblemente esto nos lleve varios (o muchísimos) artículos, pero quiero que este sea un primer acercamiento general a este concepto. La sostenibilidad ambiental, por lo que vemos, “se domina”, ahora bien, ¿qué sucede con los otros dos pilares de la sostenibilidad? Sostenibilidad económica y sostenibilidad social. Sin duda, vivimos en un mundo con altos índices de pobreza donde millones de personas que pasan mucha hambre; vemos a diario grandes desigualdades salariales y sociales; discriminación laboral por cuestiones de género, raza o condición sexual; poblaciones sin acceso a agua y saneamiento; y una producción y consumo nada responsables. ¿No forma esto también parte la sostenibilidad?

Por citar algún ejemplo, el caso más mediático, polémico y sangrante es el caso de “Las Kellys”, las camareras de piso. Estas mujeres se encargan de la limpieza de los hoteles recibiendo unos ingresos que, rara vez, superan los 2€ por habitación. Muchos de estos hoteles pertenecen a grandes cadenas hoteleras, con un departamento de Responsabilidad Social Corporativa que se encarga de destacar los compromisos sociales y ambientales de las mismas, y alabar su solvencia económica. Además, algunos de estos (lujosos) alojamientos tienen algún tipo de sello o distintivo de Turismo Sostenible o Responsable. ¿Qué pasa que Las Kellys no cuentan en este tipo de compromisos o certificaciones?

Somos más de 7.000 millones de personas en el mundo. Se estima que en 2050 seamos 9.000 millones. ¡Eso es nada! Sin lugar a dudas, el medio ambiente (entero) es nuestra gran tarea pendiente, pero las personas que nos rodean, nuestros empleadxs, clientes, colabores o proveedores, no están aún ni dentro de la lista de tareas pendientes.

¡Seamos responsables, sosteniblemente responsables!